Alberto Arizu (p), elegido la personalidad vitivinícola del año

Diplomatic Luxury Wines, la feria de vinos de lujo más importante del país, con el auspicio de la Municipalidad de Luján de Cuyo, reconoció la labor de Arizu, un referente de la vitivinicutura argentina. / Por Oscar Pinco

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El ingeniero Alberto Arizu, recibe el premio por parte del intendente de Luján Omar De Marchi y Gustavo Florez Bazán.

Desde la edición anterior, Diplomatic Luxury Wines, la feria de vinos de lujo más importante del país, con el auspicio de la Municipalidad de Luján de Cuyo, realiza un reconocimiento anual a la personalidad vitivinícola del año.

Este año la distinción le correspondió a al ingeniero Alberto Arizu (padre), de Bodega Luigi Bosca, quien al recibir el premio, agradeció especialmente a su familia y dedicó un párrafo especial para evocar a a grandes figuras de la industria que ya no están, como Carlos López y Ricardo Santos (fallecidos recientemente), don Roberto de la Mota y al ingeniero Alberto Alcalde.

Alberto Arizu lleva el vino en la sangre. Su abuelo Leoncio, llegó desde el País Vasco y se adentró en las tierras inhóspitas del Oeste argentino para plantar sus viñedos. Eso fue en 1901. En 1925 compró 500 hectáreas en Maipú, conocidas como “el Paraíso”, que hasta tenían un pequeño castillo, donde su abuelo y su padre vivieron. En 1943 perdieron todo por la crecida de un río y volvieron a empezar. Hoy, 115 años después de la aventura del primer Arizu en la Argentina, Luigi Bosca sigue en manos de la familia.

El Ingeniero Alberto Arizu se crió en la Finca El Paraíso y pasó toda su vida allí. Hasta el día de hoy, camina esa finca cotidianamente y la conoce como la palma de su mano, al igual que a Luján de Cuyo, la cuna del Malbec.

Asimismo, el Ing. Arizu fue uno de los pioneros en trabajar la varietalidad en Argentina y uno de los creadores de la Denominación de Origen Controlado Luján de Cuyo: es un auténtico referente del Malbec

¿Cómo fueron sus comienzos? le preguntó Eco Vinos

Formalmente comencé a trabajar en 1964, pero siempre estuve muy ligado a la bodega. Empecé en la finca y toda mi vida estuve en la finca. Lo mismo que mi padre, que era el presidente de la compañía, pero su trabajo eran las fincas. Entonces, como teníamos muchos campos, incluso más de los que hoy tenemos, estaba desesperado porque yo me recibiera y fuera a trabajar con él. Él me ayudó mucho hasta que fui tomándole la mano, porque recién recibido uno quiere aplicar la teoría en la finca; entonces él me decía “yo hace cuarenta años que estoy en la finca y hay que podar así”. Y yo observaba todo, y así fui ganando experiencia.

¿Nos podría contar una anécdota?

Una hermosa anécdota surgió no hace mucho, cuando luego de haber conocido por pura curiosidad, en compañía de mi esposa, de mi hijo menor y su esposa, un pequeño pueblo de Navarra. Unzué, donde nació mi abuelo y todos sus ancestros. Fue una emoción muy grande el encontrarme en esas tierras que sentía en parte como mías. En éste último mes de septiembre, me invitaron a participar de un homenaje que se haría a los Arizu de ese pueblo y tuve la oportunidad de ir. Fue muy emocionante encontrar, conocer más a fondo y participar de lo que significan las raíces de uno. Me encontré con gente que nunca imaginé que conocería y he podido traer con mucho orgullo el árbol genealógico de la familia desde 1625 hasta  la actualidad, donde figura el menor de mis nietos que tiene un año. Todo un orgullo.

Diplomatic Luxury Wines se realizará hoy, a partir de las 20, en hotel Diplomatic. Inscripciones