Bórmida: Las bodegas se han convertido en espacios sociales y culturales

Eliana Bórmida es "marca registrada" en la arquitectura de bodegas, tiene más de 30 bodegas terminadas y expondrá en la Segunda Conferencia Mundial de Turismo Enológico sobre “Mendoza: paisajes, cultura y arquitectura del vino”.

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¿Cuáles son las ventajas del enoturismo de esta provincia?

Es un destino emergente y muy atractivo, por su particular identidad. Al estar situado en el Hemisferio Sur, con estaciones opuestas a las del Norte, resulta más rico al calendario enoturístico anual del mundo. Y este destino está a un paso de otros muy interesantes, que conforman la región andina de Argentina y Chile.

¿Cuáles son los ejes de su presentación?

Se titula Mendoza: paisajes, cultura y arquitectura del vino y hace referencia a la identidad de nuestra tierra, su patrimonio viñatero y bodeguero, dando valor histórico al proceso de desarrollo que llega hasta nuestros días, donde las bodegas son centros de producción, de sociabilidad, de hospitalidad y de afianzamiento y difusión de la cultura del vino.

¿Qué opina de los vinos mendocinos?

La nueva enología de Mendoza adhiere a criterios de calidad internacional, entendiendo que un buen vino comienza en un terroir apropiado, con el cultivo de los mejores frutos. Esto, sumado a los cuidados procesos enológicos, da lugar a vinos variados e interesantes.

Hablemos de las características de los establecimientos para “seducir al visitante”…

Principalmente, un establecimiento seduce por dos tipos de razones: el paisaje de viñedos que lo rodea y su arquitectura, que brinda imagen, comodidad, hospitalidad y espacios para realizar diversos programas que enriquecen las experiencias del vino. Se suman la atención, los servicios, la actitud de su gente. El carácter único que lo identifica junto a la autenticidad y las propuestas que ofrece.

¿Preferencias en vinos?

Me gusta el sauvignon blanc. Imagino tomarlo en las noches frescas de verano, en el patio de una casa ubicada en una finca, rodeada por viñedos y con la cordillera al fondo.

Y su capital del vino favorita, ¿cuál es?
Mendoza, por supuesto.