Exportación y el consumo de vino volvieron a caer en agosto

Además del precio de la uva y la inflación, las bodegas aducen que pesa el costo logístico e impositivo, que puede ser 550% más alto por botella que el de otros países competidores

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Tras dos meses de cierto aire esperanzador, con un repunte en las ventas en junio y julio, la exportación y el consumo de vino volvieron a caer en agosto.

En el mercado externo se redujeron un 8,8% interanual, a 218.274 hectolitros (hl.). Así, acumulan una baja de 5,3% en fraccionados entre enero y agosto, a 1,3 millones de hl., según informó el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). El aumento interno de los precios junto a los altos costos de enviar productos al exterior complican la ecuación exportadora y hacen perder a los vinos argentinos mercados frente a productos de países competidores, con valores más accesibles.

El consumo, en tanto, se redujo un 7,7% en agosto y suma una caída de 4,7% desde enero, según el mismo informe, afectado por el fuerte alza de los precios al público, como consecuencia de dos cosechas escasas y la inflación (ver aparte).

La pérdida de ventas en el mercado externo no es nueva, pero se acentúa este año.

Los mayores costos de los vinos, por la inflación, llevaron desde ya hace unos años a las bodegas a centrar sus envíos en productos de mayor calidad y precio, ya que el margen en estos productos es más alto. Así, los vinos de baja gama dejaron de exportarse y se redujeron además los de precio medio. Si bien esto implicó una suba del precio promedio enviado, también significó una pérdida de volumen. De hecho, aún no se logró igualar el récord en cantidades fijado en 2010 ni el máximo en dinero de 2012, sólo considerando el vino fraccionado.

Las dos cosechas escasas consecutivas, este año y el pasado, elevaron aún más los precios, y la alta incidencia del costo logístico tampoco ayuda al sector.

Según un informe de la Coviar (Corporación Vitivinícola), enviar una botella de vino argentino a Nueva York, vía Buenos Aires, cuesta u$s 0,31, un 72% más que a los chilenos (u$s 0,18) y 19,2% que a los españoles (u$s 0,26), en virtud de los costos de transporte interno y los aranceles e impuestos. A Londres, el costo argentino por botella es un 125% mayor al chileno y 89% más alto que al español. Y a China supera en 550% al costo chileno (u$s 0,65 versus u$s 0,10) y en 62,5% que al español (u$s 0,40).

“Cuesta más caro llevar vinos de Mendoza a Buenos Aires que de Buenos Aires a Rotterdam, Holanda”, graficó Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).

El 14 de septiembre pasado, el sector se reunió con el presidente Mauricio Macri para exponer la situación del sector y solicitar medidas para mejorar la competitividad.

“Propusimos, por ejemplo, aumentar de 6% a 9% los reintegros, por tratarse de productos de valor agregado que pagan muchos impuestos, y reducir el costo logístico. Aún no hubo resultados, volveremos a reunirnos después de las elecciones, pero sí prometió analizar otras medidas vinculadas a costos laborales, dentro de una reforma general. Con este escenario, no creo que se modifique la tendencia negativa en lo que resta del año”, explicó Villanueva.

Sin embargo, hay factores exógenos que podrían ayudar. “Se espera una baja de la cosecha europea, que está por comenzar, por las fuertes heladas que hubo sobre todo en Francia y España y, en menor medida, en Italia. Eso quizás ayude a que los vinos de esos países se encarezcan, algo que ya nos pasó a nosotros en 2016 y 2017. Es una oportunidad para los vinos argentinos, si nuestra próxima cosecha es normal y encontramos algún nivel de competitividad bajando costos e impuestos”, destacó Villanueva.