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“Los servicios enoturísticos de Mendoza están a nivel internacional”

Lo dijo la francesa Catherine Leparmentier, coordinadora de la red global Great Wine Capitals, que disertará en la 2da Conferencia Mundial de Turismo Enológico que comienza el viernes en la provincia.

13 ème Nuit des Best Of Wine Tourism _ CCI de Bordeaux, le 29 octobre 2015
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Procedente de Burdeos y coordinadora de la red global Great Wine Capitals, Catherine Leparmentier disertará en la 2da Conferencia Mundial de Turismo Enológico que comienza el viernes en Mendoza.

Su ponencia se enfocará en las Great Wine Capitals (GMC) y sus desafíos. Recordó que GMC es una red internacional que apunta a promover sus ciudades miembros como destinos enoturísticos de excelencia y el desarrollo del turismo del vino. Organismos públicos y empresas privadas coinciden en esta misión.

Consultada sobre cuál es la ventaja del enoturismo de esta provincia comparada con otras capitales de vino del mundo, respondió: “He venido varias veces a Mendoza y siempre me causa un gran placer. Me gustan mucho las viñas de esta región. Son muy diferentes a otras viñas que conozco, porque tienen un entorno natural único. La vista desde las bodegas hacia la cordillera de los Andes con sus montañas nevadas es realmente espectacular y es algo que nunca se olvida. Además, los servicios enoturísticos desarrollados por las bodegas mendocinas son de muy alto nivel y responden perfectamente a las exigencias de los turistas internacionales”.

Sobre los vinos de Mendoza, Catherine Leparmentier expresó:” Me gustan mucho los vinos argentinos, tienen la fuerza de sus orígenes. El malbec, obviamente entre los tintos. Pero también aprecio los blancos y tengo una verdadera debilidad por el torrontés argentino”.

Sobre qué características resultan imprescindibles para que una bodega o establecimiento dedicado al turismo del vino pueda seducir al visitante, señaló que “hoy es mucho más difícil. Lo que hará la diferencia es la emoción que vivirá el visitante, lo que le quedará como recuerdo cuando regrese a su casa. Y para que la emoción quede, hay que tocar los diferentes sentidos, no solamente el gusto, sino también los aromas, el tacto –con la tierra, las piedras, la suavidad, la delicadeza de una copa de cristal–, la vista –estar a los pies de la cordillera–, y sobre todo no olvidarse jamás de contar una historia. El story telling es el elemento indispensable para que el visitante recuerde el lugar, a la gente y su experiencia”.