Museo Carlos Alonso (Mansión Stoppel), la nueva atracción de la calle Emilio Civit

Luego de cuatro años de trabajo, la obra de restauración de la mansión está concluida y se espera que a fin de año abra sus puertas a la comunidad como un espacio de arte.

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La emblemática casona ubicada en la Avenida Emilio Civit 348 ha recuperado el brillo y la fastuosidad de otras épocas. Casi como cuando era habitada en 1912 por el empresario de carruajes y también diplomático, Luis Stoppel, quien le encargó su construcción al arquitecto italiano Víctor Barabino.

Luego de cuatro años de trabajo, la obra de restauración de la mansión está concluida y se espera que a fin de año abra sus puertas a la comunidad como un espacio de arte. Más precisamente, como el Museo Carlos Alonso, albergando en sus salas parte de la producción del maestro de la pintura contemporánea argentina.

La prensa fue invitada a recorrer la residencia para conocer la labor realizada y la visita despertó varias caras de asombro al ver su nuevo estado del inmueble.

Con este presente, atrás queda la postal de una vivienda cuya historia tuvo grandes idas y vueltas. Esa que narra que una vez fallecido su propietario, fue adquirida en 1949 por el gobierno provincial para hacer funcionar allí hasta la década del 70 el Patronato de Menores. Por fisuras en su estructura, más tarde fue declarada inhabitable y fue recién en el 2002 que se la declaró Patrimonio Cultural.

En un momento la provincia donó el edificio al Municipio de Capital, pero volvió a su órbita en el 2012 y fue dos años más tarde que se licitó su reconstrucción. En todo ese largo lapsus de tiempo, el lugar, que había quedado sumido en el abandono, tampoco se salvó de que proliferaran en torno a la casona, historias de maldiciones y fantasmas. La nueva página que ahora se escribe, dice que allí, sucederán eventos artísticos.

Reconstruir para que la mansión sea un testimonio de época para las generaciones venideras, fue la premisa con la que se trabajó, siguiendo estándares internacionales de restauración. En este sentido, se tuvo que hacer una gran inversión en lo que respecta al refuerzo de la estructura del inmueble, porque estaba muy deteriorada. Y se siguió el concepto de autenticidad.

“Esta obra se trabajó sobre una premisa, que para nosotros siempre es fundamental, que es el concepto de autenticidad. El concepto de autenticidad nos dice que una obra patrimonial, uno tiene que tender siempre a preservar todo lo que se pueda y que esa obra sea un documento para las generaciones futuras. No significa que acá todo lo que ves es original, está casa estaba muy venida a menos, hay cosas que se reemplazaron”, explicó Marcelo Nardecchia, director de Patrimonio Cultural y Museos.

El área de Patrimonio trabajó en equipo junto al grupo de restauración a cargo de Pietro Canepuccia y la pintora Cristina Sonego. La obra inicial comenzó con un presupuesto de 23 millones de pesos y terminó costando cerca de 44, según informó el Secretario de Cultura, Diego Gareca. El dinero de la provincia “ha sido colocado a través del Ministerio de Infraestructura, que ha llevado y dirigido la obra con muy buenos resultados”, explicó el funcionario.

Primer piso de la residencia. Fue pintada con los mismo colores que tenía cuando se construyó. Foto: Cristian Lozano.-
La imponente fachada de la mansión de arquitectura ecléctica -característica de las tendencias de su época-, ahora luce a nueva. Marca presencia con sus columnas, los altos ventanales y un portal en roble y vidrio que deja ver que en el interior la extensa escalinata blanca que comunica con el primer piso. Se la ha pintado con la tonalidad original que tenía la casa, tanto afuera como adentro, a través de un proceso de búsqueda de capas.

En total se restauraron 11 salas. Y las que están preparadas para exposición de obras cuentan con la luminaria direccional requerida. También se instaló un sistema de refrigeración y calefacción en los pisos, indicadores de temperatura y un sistema cerrado de cámaras de seguridad. La losa de los techos de las habitaciones se colocó de nuevo y en algunos recintos, se conservan piezas artísticas originales que lucían allí. Una modalidad parecida que se puede apreciar también en el Teatro Colón de Buenos Aires.

Pieza artística que originalmente decoraba los techos de la casa. Se conserva a modo de documento, el resto se tuvo que hacer de nuevo. Foto: Cristian Lozano.

Además, muchos elementos se tuvieron que traer del exterior porque no se conseguían en la provincia, como por ejemplo, los vidrios de los ventanales con los colores que tenían. Acá no se fabrican. Recordemos que cuando se encara una obra de restauración de un edificio patrimonial de esta envergadura se hace un trabajo minucioso y respetuoso buscando restablecer el valor histórico y artístico del inmueble, recuperando en la medida que se pueda su originalidad.

La residencia cuenta además con los sanitarios correspondientes y un baño para discapacitados. También se ha recuperado la cocina y una cava en el subsuelo que se ingresa por una escalera a la que se la conservado la pared de piedras que tenía cuando se construyó. La terraza interior que se encuentra en la parte superior de la vivienda y que da al hall, se tuvo que hacer a nuevo, porque directamente nadie podía pisar sobre la estructura. La mansión también cuenta con una terraza exterior, que se comunica con la edificación moderna que se encuentra atrás.

La mítica residencia, por su parte, será el Museo Carlos Alonso. Y se espera que pronto el artista nacido en Tunuyán (vive en Córdoba) pueda venir a la provincia para conocer cómo quedó el sitio. En estos momentos, el Secretario de Cultura, Diego Gareca se encuentra en conversaciones con la fundación del pintor para que se concrete el sueño de tener en Mendoza parte de su invaluable obra.

Cabe recordar que la recuperación y puesta en valor de la mansión Stoppel fue una iniciativa que se comenzó en la gestión del gobierno provincial anterior y que concluye cuatro años más tarde con la actual administración de Gobierno de Alfredo Cornejo.

En aquella oportunidad, cuando se anunció la noticia y se firmó el inicio de obra (enero de 2014) Alonso comentó: “A mi edad, uno de los enigmas más fuertes es saber qué pasa con la propia obra, con tantos años de trabajo, con tantos cuadros, dibujos y grabados acumulados, no quisiera que eso terminara en los comercios, en un remate o simplemente en el olvido. Por lo cual estar incluido me llena de satisfacción y saber que mis obras van a tener el destino más legítimo, que es incorporarse a la comunidad, al bien común, al patrimonio, lo cual es el sueño de todo autor”.

Ahora comienza otra etapa. La etapa de la puesta en funcionamiento del museo, que espera poder estar abierto al público antes de que concluya el año. Pero la acción sostenida, más allá del color partidario, para la concreción de un nuevo espacio que será destinado exclusivamente a la cultura y el arte, y que además recupera y pone en valor una estructura patrimonial, hace pensar que es por ahí el camino por el cual se construye.

Ahora falta esperar que más pronto que tarde otros inmuebles emblemáticos de la provincia abran sus puertas, como el Museo Fader (finalizó el relevamiento de las obras de arte y se comenzó con el trabajo de restauración del edificio) y el ECA. También el Teatro Mendoza, el Museo Municipal de Arte Moderno (MMAMM) y el recientemente demolido Teatro Gabriela Mistral. Estos tres últimos, bajo la órbita de la Municipalidad de Capital que lleva adelante actualmente el plan de Renovación Urbana.