Sólo faltan pequeños detalles para que el Templo de Vino, el edificio de degustaciones de la zona Este, esté listo para ser presentado al público. Después de algunos retoques y ajustes San Martín tendrá uno de los sitios ideales para degustar y aprender sobre vinos y se espera que sea parte de los circuitos turísticos provinciales. Por afuera luce como un enorme tonel. Por adentro parece un teatro circular, de techos altos pero de apenas 180 butacas. La acústica es perfecta. Alguien parado allá abajo, en el centro, puede dirigirse al auditorio sin levantar la voz y sin micrófono y lo escucharán perfectamente. Uno podría imaginarse que está en una bodega de vinos de alta gama, adaptada para el turismo. Podría uno visitar la pequeña y exclusiva cava del Templo del Vino y creer que está en un reducto privado, al que sólo tienen acceso los expertos. Pero este espacio es público y no tiene el sentido de lo exclusivo, sino de la difusión y la promoción. “Es un proyecto que viene desde 2002/ 2003, cuando el actual intendente Giménez recién estaba comenzando a darle forma a su idea de departamento”, cuenta, entusiasmada, Rita Morcos Mucarcel, ex legisladora provincial, que ahora está a cargo de gestionar las actividades del Centro de Congresos y Exposiciones y de este edificio, que fue bautizado con el nombre de Bonarda Argentino. El primer evento que iba a realizarse allí estaba previsto para el sábado pasado, con una visita guiada y una degustación para invitados especiales. Sin embargo la tormenta obligó a suspender esa primera presentación, por lo que ahora, de paso, se aprovecharán estos días para realizar algunos últimos retoques y ajustes. “Entre otros objetivos queremos aprovechar este lugar para promocionar nuestro Bonarda y fomentar que se eleve la calidad de esta variedad, que tiene en el departamento la mayor cantidad de hectáreas cultivadas”, contó la administradora. El edificio es amplio, simple e imponente. Fue diseñado junto con el Centro de Congresos por el arquitecto Darío Álvarez y la mayoría es construcción en seco, con estructura metálica revestida con paneles. La sala principal es la de degustación. Es circular y escalonada. El centro es el punto más bajo y desde cualquiera de las 180 butacas se tiene una vista perfecta de ese centro, en donde puede estar ubicado quien dirige la degustación y también puede haber “un dúo de músicos, un actor o un disertante”, cuenta Rita Morcos. El Templo y el Centro de Congresos están dentro del parque Agnesi, a metros del autódromo Jorge Ángel Pena y del anfiteatro Juan Pablo II. El conjunto forma ahora un espacio ideal para captar y recibir al turismo, además de dar estructura a las diferentes actividades que se quieran realizar en el departamento y en la zona. “Siempre el Este tuvo el inconveniente de que para cualquier actividad artística o cultural había que trasladarse hacia la ciudad capital. Ahora tenemos esto y hay que aprovecharlo”, remarcó Morcos. Fuente: Diario Uno]]>