Los termos solares son fabricados en Buenos Aires y demoran menos de una hora en hervir su agua.


Un viaje por tierras europeas y asiáticas produjo, en cuatro jóvenes entusiastas, la posibilidad de utilizar los paneles solares para un uso cotidiano en Mendoza. Claro que para poder obtener esta energía inagotable y renovable con este método hay que instalar dichos paneles.

El ingeniero informático, Diego Parma, el ingeniero industrial, Álvaro Gandía y dos arquitectos, Leopoldo Vila y Andrés Alcaraz, forman parte del grupo Smart Syntax.

Esta organización tuvo la iniciativa de obtener, a través de estos módulos solares, la energía necesaria para cargar la batería de aparatos electrónicos y también, por ejemplo, calentar el agua en un termo.

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 Diego Parma, ingeniero informático y creador de esta iniciativa.


En una mañana de sol, ideal para que se carguen las baterías de los paneles, se mostró, en la Universidad de Mendoza, las creaciones de estos jóvenes recibidos en esa misma casa de estudios.

“En un viaje por Europa y el sudoeste asiático, vimos muchas soluciones que venían por el lado de la sustentabilidad y de las cargas ecológicas, entre ellas encontramos este tipo de cargas solares. Hace 2 años que comenzamos a desarrollar este proyecto en nuestra provincia para el uso y concientización de la utilización de este tipo de energía”, explicó Parma, uno de los miembros de Smart Syntax, sobre cómo surgió esta idea.

El ingeniero informático, también aprovechó la oportunidad para destacar y agradecer el interés e inmediato compromiso de la Directora de extensión de dicha facultad, Cristina Párraga, con el proyecto.

taipeiParte del equipo de trabajo de la Universidad de Mendoza degusta unos mates con el agua de los termos solares fabricados por una empresa de Buenos Aires.


“Desde hace mucho tiempo la Universidad trabaja con la protección del medio ambiente. El último año tratamos de volcarnos a las energías limpias, no solo estudiando en el aula sino creando algún elemento para hacerlo efectivo. En esta iniciativa fantástica de los chicos, el cargador solar para la batería del celular es libre para todos los estudiantes y cualquiera que quiera utilizarlo. El panel no hace carga directa sino que tiene una batería que al cargarse dura 3 o 4 días”, explicó Párraga.

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El rector de la UM, Emilio Vazquez Viera, también cargó su celular en los paneles solares.


Además de los cargadores de celulares también se produce, tras 30 o 40 minutos, que los termos solares hiervan el agua.

“Lo más destacado de esto es que no hace falta un tendido eléctrico y mucha gente que no tiene electricidad puede tener un panel solar”, cerró Parma.

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