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Exponentes de Alvear, Luján y La Rioja son los mejores Bonarda del país

Las bodegas Jorge Rubio, Nieto Senetiner y La Riojana Cooperativa Vitivinícola se llevaron los premios principales en la cuarta Edición del Concurso Bonarda Argentina, que este año se realizó en la bodega de la Estación Experimental Agropecuaria INTA, en Luján de Cuyo. / Por Oscar Pinco

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Con tres “Doble Oro”, que correspondieron a “Jorge Alberto Rubio Privado Bonarda Reserva 2016” (Bodega Jorge Rubio); “Emilia Malbec-Bonarda 2017” (Bodega Nieto Senetiner); y “Solombra Bnarda 2015” (La Riojana Cooperativa Vitivinícola de La Rioja), culminó la 4Ta. Edición del Concurso Bonarda Argentina, que este año se realizó en la bodega de la Estación Experimental Agropecuaria INTA, en Luján de Cuyo.

Sesenta y cinco fueron las muestras presentadas, de vinos que representaron a las provincias de Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba, Catamarca y La Rioja.

Es para reconocer el esfuerzo organizativo de quien lleva adelante este Concurso Bonarda Argentina, Claudia Corin, que con su aporte hace al posicionamiento, reconocimiento y promoción de este varietal, que se la considera la segunda cepa tinta más representativa de nuestra vitivinicultura (después del Malbec) y la cuarta con mayor superficie de implantación.

Según Oscar Pinco, periodista especializado de vinos, “me tocó una vez más ser parte del Jurado, y el nivel del mismo ha mejorado ostensiblemente, con muchos técnicos de diferentes provincias que aportan gran profesionalismo, por lo que se han ajustado las dispersiones de puntajes en cada mesa, aportando mayo coherencia a la hora de puntuar, con un presidente intachable como el Licenciado en Enología Abel Furlán, presidente de APEAA (Asociación de Profesionales en la Enología y la Alimentación)”

El comunicador destacó que el evento “contó con reconocidos profesionales como presidentes de mesa como Gabriela Celeste, Santiago Sari, Carlos Catania, entre otros. Y todo fiscalizado por la escribana Silvia Cervós, que con su aporte notarial –fue la escribana de todas las ediciones de este Concurso y de las últimas cuatro ediciones del reconocido Vinandino- le brinda una enorme transparencia y las reglas reconocidas de la OIV a la competencia”.

Un aplauso para las bodegas reconocidas por este varietal, que se presentaron en este Concurso, como Nieto Senetiner, que con su enólogo jefe Roberto González (presidente además de la Academia Nacional del Vino) -a quien yo bauticé cariñosamente “El Señor Bonarda”- presentó sus muestras y salió a competir como uno más…y tuvo sus frutos, ya que con su “Emilia Malbec-Bonarda 2017” logró un “Doble Oro”, pero además consiguió dos preseas de “Oro”, una de ellas para sacarle el sombrero: “Espumante Innovación 2017”, que creo que es 100% Bonarda (se puntuó en la mesa de la que integré como Jurado, aunque como se trata de una cata a ciegas no conozco su conformación varietal) pero nos sorprendió su color, calidad, burbujas, sin alejarse de su condición varietal. Realmente –como su nombre lo indica- una verdadera innovación.

Dentro de ese reconocimiento, también hay que destacar a bodegas de gran volumen como Estancia Mendoza (Fecovita) y Cooperativa La Riojana, o a otras de reconocidas marcas, como Dante Robino y Luigi Bosca, que allí estuvieron con sus muestras.

Ocho etiquetas lograron “Oro”: GRAN DANTE BONARDA GRAN RESERVA 2014 (BODEGA DANTE ROBINO); DANTE ROBINO RESERVA BONARDA 2015 (BODEGA DANTE ROBINO); CAPIANGO BONARDA 2016 (BODEGA Y FINCAS DE AMINGA); ESPUMANTE INNOVACIÓN 2017 (BODEGAS NIETO SENETINER); NIETO SENETINER BONARDA 2017 (BODEGAS NIETO SENETINER); ENRIQUE FOSTER RESERVA BONARDA 2014 (GRUPO FOSTER LORCA); KAMAK BONARDA 2014 (KAMAK); y TIERRA FRANCA BONARDA 2013 (TIERRA FRANCA).

Bonarda es la cuarta variedad con más hectáreas implantadas en la Argentina después del Malbec, el Cabernet Sauvignon y la Syrah, y se la considera la segunda cepa tinta más representativa de nuestra vitivinicultura, a la vez que se considera que esta variedad llega a nuestro país a través de las corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX, iniciándose su cultivo en la región de Cuyo.

De acuerdo a un informe elaborado por el Departamento de Estadística del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), algunos atribuyen su origen a la uva cultivada en el Piedemonte Italiano (Bonarda Piemontese o Bonarda d’ Astigniano), lo que le dio su nombre en esta región, aunque otros creen que es Corbeau, una variedad francesa utilizada como parte de los famosos “assemblage” franceses, y finalmente esto último es lo que determinó un estudio genético de la Cátedra de Viticultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo.

Produce vinos de colores intensos: marcados violetas o púrpuras que evolucionan al rojo rubí. Su aroma es intenso y suelen aparecer atractivas notas frutales de frutas rojas (frambuesa, frutillas, cassis o cerezas) y frutas negras (moras, ciruelas o arándanos). En boca es agradable y dulce, de buena intensidad. Sus taninos son suaves y hacen aterciopelado y elegante al vino.

Puede decirse que esta variedad permite elaborar una amplia gama de productos que van desde vinos atractivos para consumir jóvenes hasta vinos de guarda en madera de excelente maduración.

En el año 2014 se registró un total de 19.214 hectáreas (ha) de esta variedad constituyendo el 8,49% de la superficie vitícola de la Argentina. La cantidad de hectáreas del país en el período 2000-2014 se incrementó el 28,19%, en Mendoza el 26,31%, en San Juan el 53,81% y en otras provincias el 7,37%.

Se cultiva principalmente en Mendoza (82,06%) y San Juan (14,19%) pero también está presente con pocas hectáreas en las otras provincias (3,74%) entre las que se destaca La Rioja.

Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos, en el Norte de Napa, más precisamente en Calistoga, se produce en una pocas hectáreas Charbono (que es similar a nuestra Bonarda Argentina) que se ha transformado en un “vino de culto” que se vende a un promedio de 40 dólares la botella.

Hay distintos intentos por posicionar el varietal, por ejemplo ´la comuna de San Martín se autodenomina “Capital del Bonarda”, y hacen algunas acciones, juntando a algunos productores y llevándolos como “marca paraguas” a algunas ferias, y son buenos intentos, loables, pero poco imaginativos y carentes de una política profesional de comunicación. Igual sucede con Bodegas de Argentina, que creo una comisión específica del varietal…pero pareciera que cada uno tira de su carro y no les interesa hacer una sinergia para potenciarse, y lamentablemente no han participado institucionalmente de este Concurso.

El Concurso Bonarda Argentina es una excelente idea, pero tiene una gran falencia y es que está mal comunicado, por lo que deberían trabajar en ese aspecto para posicionarlo. Y a mi entender, se entregan medallas en demasía, por ejemplo las reglas de la OIV hablan de que se deben premiar al 30% de las muestras presentadas, por lo que considero que la entrega de las medallas de Bronce están demás.