100 años de la pedagogía Waldorf, educación hacia la libertad…
Emil Molt, dueño de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, deseaba crear una escuela para los hijos de sus obreros, para sembrar, desde la educación, las bases de un nuevo orden social. Para ello convocó a Rudolf Steiner (1860-1925), fundador de la Antroposofía, quien diseñó el programa, entrenó a los maestros y dirigió pedagógicamente la escuela, tal como se lo había pedido Molt.

Luego de arduos meses de trabajo, el 7 de septiembre de 1919, nacía en Stuttgart la primera escuela Waldorf. Una escuela libre a la cual asistían juntos niños y niñas, hijos de los obreros de la fábrica y también hijos de personas que deseaban una educación integral, cumpliendo el ideal de Steiner de crear una escuela a la cual concurrieran alumnos sin distinción de clases sociales, sexo ni religión. Su meta, volcada en el programa, era la formación del ser humano con capacidad para elaborar juicios propios y responsables.

A partir de entonces, las escuelas Waldorf no han cesado de crecer en todo el mundo y hoy se encuentran escuelas y jardines Waldorf en los cinco continentes, así como Escuelas de Formación para maestros.

En Mendoza, desde el 2011, uno de los proyectos que funciona con esta pedagogía, es la Escuela Estrella Andina, aprobada por la Dirección General de Escuelas.

En palabras de Adriana Toscano, maestra de 4to grado, “La Pedagogía Waldorf recupera una visión profunda del ser humano, que busca el desarrollo de seres libres. Esto es, adultos que pueden ser partícipes de la propia realidad social, creadores de escenarios.

Para ello se concibe el proceso educativo de manera integral y su objetivo es que cada niño despliegue su propia individualidad, desenvolviendo sus talentos, apoyándose en sus fortalezas, trabajando sobre sus potencialidades, generando confianza en sí mismo y en su entorno. La creatividad, la convivencia en el amor, la solidaridad y el respeto mutuo, son algunos de los valores que se viven en nuestra escuela”.

Hoy, 100 años después, los ideales de la primer escuela siguen vigentes. Maestros y educadores deben preguntarse qué potencial hay en el niño y qué puede desarrollar, así será posible en un futuro aportar a la sociedad renovadas fuerzas.