Abogado de profesión y emprendedor nato, Ramiro Canet comparte su experiencia en distintos proyectos gastronómicos y de entretenimiento así como su visión sobre las oportunidades de la provincia en el sector.

¿Cómo fueron tus comienzos en este negocio?

Mi pasión por emprender comenzó casi como un capricho. Corría el año 2003 y mientras estudiaba Abogacía quería darme algunos gustos. Como mis padres consideraban que no hacía falta, ya que ellos me daban todo lo que necesitaba, decidí empezar a trabajar para conseguirlos.

Me di cuenta de que no había opciones de matiné para los colegios privados de Mendoza. Subalquilé un local en Palmares que empezó a funcionar los días sábados e invité a asociarse a Rodrigo Guardia y Vladimir Lldan (hoy, dos de los dueños de Go Bar). En ese emprendimiento también tuve la suerte de trabajar con dos grandes personas, Rodrigo Gimeno y Franco Yannelli, quien se convirtió en mi socio hasta hoy.

Pasaron unos meses, Palmares decidió no renovar el contrato principal de locación y decidimos alquilar el local donde estaba el boliche Nina en Chacras. Allí abrimos la matiné Zapping y luego, Voodoo Bar que rápidamente se transformó en un éxito con sucursales en la calle San Martín Sur y Arístides. Para este proyecto sumamos como socios a Andrés Pérez Cuesta y a Federico Balter, mi mejor amigo desde hace 28 años y actual socio inseparable.

Luego, junto a Rodrigo y Vladimir volvimos al ruedo de las matinés y creamos Factory en la calle Perito Moreno de Godoy Cruz.

También organizábamos fiestas de fin de año en El Casco y en el Club Hípico, así como fiestas para el Día del Estudiante en Andes Talleres, El Carrizal y el Dique Cipolletti. Algunas duraban 24 horas y llegaron a asistir 17.000 personas.

Durante esos años hubo muchos cambios de socios y conocí a personas extraordinarias como Lucas Giorlando y los hermanos Bernal, entre otras.

¿Cómo desarrollaste tu carrera de abogado en paralelo?

Decidí cumplir el trato que había asumido con mis padres y terminar la carrera. En el año 2010 vendí los negocios que estaban en funcionamiento, me recibí y comencé a ejercer la abogacía desde el estudio que pertenece a mi familia.

En el año 2014, Federico Balter me propuso unirme a Don Pietro, un nuevo boliche a través de una coproducción con otros socios. Allí se incorporó mi primo Santiago Canet para darnos una mano, estuvimos un año y nos abrimos. En ese momento fuimos convocados por dos de los socios del ex Black Jagger (Andrés y Cristian Zaina) para sumarnos al negocio que justo estaba siendo trasladado a otro local dentro del complejo Arena Maipú. Se sumó a la sociedad un gran amigo, Tomás Nazar y a partir de ahí se fueron desprendiendo distintos proyectos: las fiestas We Color en Feriagro, fiestas de fin de año “Open Air” en el Club Golf, el Parador Bikini en Potrerillos, Nikki Club en la Panamericana, Amador Bar y sunsets en diferentes bodegas.

¿A dónde está enfocado el negocio hoy?

Con los años hemos tratado de ir verticalizando nuestros negocios. Hoy también contamos con una fábrica de hielo propia, Grado Cero, junto a otros socios y la agencia El Nido, dedicada al marketing, comunicación, diseño y contenido.

Es importante destacar que todos los socios, con otros socios a la vez, hemos ido generando negocios vinculados a distintos sectores.

Entre los proyectos se destacan la agencia de motos Royal Enfield, Super Soco, Vespa, Barijho, El Mercadito, Taverna, Velvet, la empresa de materiales de construcción Entre Pisos y la productora y escuela de música El Cóndor.

¿En qué nuevos proyectos estás trabajando?

Por un lado, continúo con el estudio jurídico y contable Canet y Asociados junto a 30 familiares y colegas. Me apasiona esta actividad y sigo capacitándome en forma permanente. En 2019 tuve la oportunidad de concretar un curso de Negociación en Harvard y actualmente estoy haciendo una Diplomatura en la Universidad Austral.
Por el otro, con el fin de seguir creciendo, decidimos incorporar a dos socios nuevos a distintos proyectos: Gastón Orlando y Gonzalo Gras. Durante noviembre vamos a abrir un picnic bar, El Vacán, en Arena Maipú. Invertimos $ 2 millones y medio para montarlo. Es un gran espacio al aire libre con capacidad para 300 personas sentadas. Contará con un área para practicar deportes extremos como skate, slackline y balance board. De la mano de Burgang, la propuesta gastronómica será de tipo norteamericana.
También estamos planeando inaugurar un circuito de Black Jagger Summer en algún lugar al aire libre y continuar con los sunsets bajo la marca Black Jagger On Tour en bodegas y hoteles. La idea es ofrecer una propuesta descontracturada al público local que las recibe muy bien.

¿Cuáles son las expectativas para la temporada de verano en Mendoza?

Después de un año y medio muy duro (los boliches estuvieron prácticamente 18 meses cerrados) notamos un repunte importante. Costó mucho volver a poner todo en funcionamiento y realmente, Mendoza se está convirtiendo en un polo turístico y gastronómico.
Con el dólar alto nos volvemos tentadores para los turistas y creemos que la temporada será muy buena.