Periodista

La crisis y la pandemia impactó de lleno en el cierre de locales comerciales en distintos puntos de la provincia pero, en especial, en el centro. En la actualidad, lejos de una ocupación deseada, se observa una suerte de recuperación de la mano del sector gastronómico.

Así lo señaló el presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios, Estanislao Puelles Millán, quien observa dicho movimiento desde fines del año pasado, al menos en las ubicaciones más requeridas del centro. En este contexto, uno de los rubros que más se ha movido es el gastronómico; según su visión.

Fernando Barbera, de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza (Aegha), explicó que esto puede deberse a que la entrada y salida en gastronomía es muy baja. Es decir, no se necesitan grandes capitales para arrancar y tampoco para irse. En especial cuando, al haber cerrado muchos lugares por la crisis, se vende equipamiento usado.

“A fines del año pasado mucha gente se metió esperando un arranque mayor al que en realidad sucedió”, expresó Barbera al tiempo que agregó que –lamentablemente- muchas de las aperturas observadas, por un lado, no suman en cantidad al sector ya que hay que tener en cuenta todos los que han cerrado en los últimos meses, aunque no le hayan dado de baja de hecho al local en sí.

Para él, el problema de estas aperturas es que no siempre logran mantenerse en el tiempo debido a la dificultad de costos y contexto existente. Más allá de que admite que en la actualidad hay una especie de boom por salir a comer afuera o tomar algo dadas las expectativas de encierro por delante y las restricciones impuestas el año pasado.

En este sentido, Santiago Debé de la inmobiliaria que lleva su nombre, coincidió al observar esta suerte de recuperación de los locales de la mano de la gastronomía. Sin embargo, y como Barbera, no tiene altas esperanzas en que los nuevos lugares logren mantenerse en el tiempo debido a que cree que muchos de quienes entran en el negocio no vienen del sector y pueden llevarse malas experiencias en la intención de hacer valer sus indemnizaciones o de buscar alternativas a la crisis existente.

De hecho, la gastronomía ha sido una constante el año pasado como una manera de paliar las bajas en trabajos e ingresos y se observó un importante crecimiento de negocios en las casas o más informales como una manera de salir del paso.

Muchos de los que arrancaron así ahora buscan formalizarse y ampliarse de la mano de un local mientras que otros continúan igual con el consiguiente impacto en los espacios que trabajan con los papeles en regla.

Desde el punto de vista de Miguel Ángel Astorga, el sector gastronómico se está polarizando y el microcentro ha quedado –más que nada- para negocios que priorizan la modalidad para llevar o delivery. Mientras que la Arístides Villanueva en la ciudad es la calle que sigue concentrando en la Ciudad restoranes y bares.