Mauricio Badaloni, de Andesmar, uno de los oferentes por la Terminal de Retiro

Guillermo Dietrich postergó la licitación para ceder la terminal de Retiro por 20 años por la guerra que se desató entre el actual concesionario, Néstor Otero y la empresa mendocina Andesmar.

Los sobres de la licitación, que estipula una inversión de casi 50 millones de dólares para remodelar la terminal de ómnibus a cambio de la explotación por dos décadas, se iban a abrir inicialmente este jueves 6 de abril.

Pero el ministro de Transporte decidió postergar todo el proceso licitatorio hasta el 23 de mayo, en medio de la encarnizada pelea entre las empresas.

Tanto Otero como Andesmar tienen conflictos que les dificultan el cumplimiento de los requisitos que tiene el pliego que lanzó el Gobierno.

El principal problema de Otero es su prontuario: el empresario, que maneja la terminal de Retiro hace más de 20 años, está condenado por la Justicia por dádivas a Ricardo Jaime, el ex secretario de Transporte de Néstor Kirchner.

Otero también tiene un oscuro pasado con el macrismo: pese al cambio de Gobierno, logró conservar la concesión de las terminales de ómnibus de Retiro, Mar del Plata, La Plata y Bahía Blanca. Y ganó la licitación de la fantasmagórica terminal Dellepiane, ubicada en Villa Soldati. El año pasado, al declarar en Comodoro Py, amenazó a la periodista Mercedes Ninci con “meterle el grabador en el culo”.

Su principal competidor es la empresa mendocina de transporte de larga distancia Andesmar. Esta compañía es propiedad de la familia Badaloni, con fuertes vínculos con la multinacional chilena Cencosud, propietaria de cadenas como Jumbo, Easy y Disco.

El principal problema de Andesmar es que los transportistas, según el pliego de la licitación de Retiro, estarían impedidos de presentarse.

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