Andrés ‘Mono’ Vignoni fue reconocido a inicios del 2020 como “Young Winemaker of the Year” (Enólogo Joven del Año). Tal reconocimiento se debe al trabajo que, desde hace cinco años, realiza en Viña Cobos, donde elabora varios de los mejores vinos de Argentina y del mundo. El joven profesional habló con Ecovinos.

-¿Dónde naciste?

-Nací en Mendoza, específicamente en el departamento de Rivadavia. Soy la sexta generación de viñadores y segunda de enólogos de mi familia. Mi primera vendimia fue cuando tenía 17 años y estudié la carrera de enología en la Facultad Don Bosco. Hice un par de temporadas en el exterior y en el año 2015, luego de haber conocido a Paul Hobbs, comencé a trabajar en Viña Cobos, participando también en las vendimias de otros de sus proyectos como de Paul Hobbs Winery, en Sonoma (California-USA), Crocus en Cahors-Francia, Alvaredos-Hobbs en Galicia-España.

Este año cumplí mis 33 años y llevo 21 cosechas, ¡Y todas las que me quedan!

-¿Cómo es el trabajo que desarrollas en Viña Cobos?

-En Viña Cobos estoy a cargo del departamento de Enología, tengo un gran equipo de trabajo. Interactuamos mucho con el equipo de viñedos, recorremos viñedos, delimitamos zonas dentro de las parcelas, probamos uva, y, tiempo después, degustamos vinos. Creo que tener la posibilidad de trabajar con más de 40 viñedos es una experiencia increíble a la hora de entender la riqueza de Mendoza y la diversidad de vinos que podemos lograr. El desafío de hacer grandes vinos cada año es muy estimulante.

-¿Cómo viene esta nueva temporada?

-La temporada va mostrando distintas caras, cada semana diría: después de un febrero lluvioso y más frío que el promedio histórico, con algunos días cálidos hacia fines de mes, cosechamos los varietales blancos con buena acidez y madurez polifenólica, lo que significa que tendremos blancos frescos y de buena concentración. Ya en marzo, los días cálidos continuaron las primeras dos semanas y motivaron una aceleración en la madurez y en muchas zonas empezaron las cosechas con gran velocidad. Estos últimos días las temperaturas descendieron (lo cual para nosotros es muy bueno y esperado). Te creo que ahora empieza lo mejor: la paciencia y la atención para cosechar nuestros viñedos más icónicos y cualitativos en el momento justo

-¿Qué te dejó tu experiencia de trabajar en distintos países del mundo?

-Sin dudas el hecho de haber trabajado en otros países no solo aporta desde lo técnico, sino que te vincula con las culturas y las personas. Es muy distinto hacer un viaje de una semana a distintas bodegas a probar vino, que vivir algunos meses con la gente que lo hace. En ese sentido, he podido participar en vendimias en Nueva Zelanda, Italia, Francia, España y Nueva Zelanda que realmente me han dejado muchos amigos y muchas experiencias increíbles. El otro punto importante es el momento: formarse probando y haciendo vinos de otras latitudes amplía el paladar y abre la cabeza.

-¿Nos podrías anticipar algún otro proyecto que tengas a futuro?

-En Viña Cobos tenemos un par de sorpresas para este año, estamos por lanzar una nueva línea y rediseñando otra. Seguimos trabajando con el Pinot Noir de la Patagonia, un vino que lanzamos el año pasado y nos fue muy bien.

-¿Cómo van tus proyectos personales?

-La verdad muy bien. El año pasado salieron dos proyectos con amigos que disfruté mucho y la verdad tuvieron mucha repercusión y excelente recepción. Este año vuelven a salir Tan Solo y Desde Los Polos.

-¿Qué es para vos el vino?

-Un modo de vida. Creo que no elegí hacer vino, estaba ahí cuando llegué. Desde mis viejos y mis abuelos, fue la actividad que nos dio de comer, estuvo presente en cada almuerzo, en cada cumpleaños. Ya después entendí que no solo era una profesión, sino también me acerca a todo lo que me gusta: viajar, la música, compartir con amigos y sobre todo comer.