La Argentina está construyendo la primera central nuclear diseñada completamente en el país y espera posicionarla a nivel internacional como la “planta nuclear del futuro”.

La Argentina fue el primer país de América Latina en tener una planta nuclear. Atucha I, ubicada en Lima, en la provincia de Buenos Aires, comenzó a construirse en 1968 y su producción comercial inició en 1974. Luego llegaron Atucha II y Embalse, construida en Córdoba. El desarrollo de energía nuclear fue una política de Estado que atravesó gobiernos peronistas, militares y radicales.

Actualmente, en el país se está construyendo “la planta nuclear del futuro”, Carem 25, que está bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Se trata del primer reactor nuclear íntegramente diseñado y construido en la Argentina.

“Es una planta chica, con una potencia de 30 megawatts (MW), que tiene varias características que la hacen única y la posiciona como uno de los proyectos más avanzados de este tipo en el mundo. Por ejemplo, se puede construir en una fábrica y después llevarla al lugar final. De esta forma necesita una inversión inicial menor y a medida que crece la demanda, se pueden construir otros prototipos y colocarlos uno al lado del otro”, explicó Sol Pedre, Head Of Robotics Division en CNEA.

El país tiene una industria fuerte en energía atómica y hay muchas empresas proveedoras en este sector, sobre todo las compañías de metalmecánica”, agregó Pedre.

Como ejemplo, mencionó a la empresa mendocina Impsa, que este año fue rescatada por el gobierno nacional y provincial con una inyección de capital de US$15 millones, y a Combustibles Nucleares Argentinos (Conuar), cuyos accionistas son el Estado y el Grupo Perez Companc.

Ambas compañías construyen las partes principales de la planta, pero además hay otros 1000 proveedores locales. El país ya invirtió US$450 millones de los US$800 millones presupuestados en la infraestructura, el prototipo y la validación de la planta, y la obra tiene un avance del 70%.

“El reactor ofrece una mejor performance en seguridad, porque están pensando principalmente para que sean los más seguros posibles. Además ofrece soluciones que son prefabricados y después se envían; esto permite reducir el tiempo de construcción, que es uno de los mayores problemas en esta industria”, agregó por su parte Ignacio de Arenaza, responsable de Ingeniería Civil de CNEA, en un panel moderado por Raúl Bertero, de la Academia Nacional de Ingeniería (ANI).