Hay un nuevo terruño apto para el desarrollo del vino Se trata de Canota, en Las Heras, donde el winemaker Santiago Achaval plantó las primeras hectáreas y hay 2.000 para desarrollar. Está ubicada sobre la Ruta Provincial Nº 52 camino a Villavicencio, muy cerca de la Ciudad de Mendoza, un lugar cargado de historia porque sus murallones a la vera del camino representan un monumento que es el punto donde se dividió la Campaña Libertadora comandada por el General San Martín camino al cruce cordillerano.

EcoVinos dialogó con el winemaker Santiago Achaval, fundador de la bodega Matervini, quien en su búsqueda por la innovación, exploró un nuevo terroir para la vitivinicultura, Canota, con el que obtuvo excelentes vinos de un pequeño viñedo propio, pero con mucho potencial para desarrollar.

-¿Hablanos de Canota?

-¡Canota me hace soñar! Es un valle nuevo para la viticultura mendocina, es el patio de la casa, porque está entre 25 y 30 km al norte de la Ciudad, en un lugar donde no hay nada, solo hay una fábrica de cemento, una planta de fraccionamiento de agua…Y hay un Valle de Canota, encerrado al oeste por la precordillera, delimitado al oeste con la terraza del hotel de Villavicencio y al este por el Cerro Colorado. Es un valle mágico, de un potencial vitícola enorme, inexplotado, hay agua subterránea. Yo siempre me pregunto ¿qué pasó que miramos siempre al sur? Entonces ¿qué estamos esperando para ir atrás de Canota?

-¿Qué hay allí?

-Hay 2.000 hectáreas para desarrollo, con sus cuadrículas, con sus pozos, con sus calles, yo creo que Canota está a punto de explotar en el escenario vitícola internacional, porque tiene madurez temprana, ofrece rindes interesantes, y porque tiene un ecosistema que apoya una producción rindes un poco más altos que permite también elaborar vinos para precios más accesibles, pero sin perder un átomo de calidad. Yo creo que Canota va a dar que hablar.

-¿Entre las novedades ya tienen autorización para elaborar aquí sus propios espumantes?

-El INV tiene su requerimientos para el espumante, hay que inscribirse, hay que delimitar el área, y cumplir una serie de requisitos, que lo hemos hecho, y ya tenemos nuestro número de establecimiento, así que ya somos productores de espumante, pero no va a ser bajo la marca Matervini, pero si será un producto de esta bodega, con una marca nueva que apunta a identificar una búsqueda. Matervini identifica una búsqueda del Malbec…Y la nueva marca identificará una búsqueda, de otra cosa, de frescura, de sabores nuevos, de alternativas por eso estamos buscando un nombre que sepa abarcar esa identidad.

-¿Y a qué apuntan con los espumantes?

-Espumante hay una trayectoria en la Argentina, y yo soy discípulo, un estudiante, un aprendiz. La esencia del espumante es fiesta, es alegría, es celebración, entonces si el vino ya lo es, más lo es el espumante, que es una atracción poderosa, y estamos haciendo Los primeros pasos de aprendizaje en esta área. Yo creo que hay que empezar por lo clásico, donde hay siglos de aprendizaje y mucha experimentación, por lo que no conviene desandar caminos, es decir Chardonnay y Pinot Noir, lo clásico en espumantes, combinados y cofermentados si es posible, con equilibrio en los viñedos, que produzca la materia prima ideal, que creo que es la receta para empezar. Por eso estamos buscando una marca que nos identifique.

-¿Y también hay nuevos proyectos con la gente de The Vines of Mendoza?

-Quiero diferenciar el proyecto de Matervini que ya está consolidado, con terroir de precordillera, geología no aluvionales, a través del Malbec, con su identidad que ya está asentada y firme. Pero el espíritu es inquieto, y siempre hay cosas lindas e interesantes para hacer, y estoy pensando un nuevo proyecto, hay una amistad con Pablo Martorell, los dos nos conocimos a través de Vimes Of Mendoza y empezamos así un proyecto que haga -menos Malbec- todo. Un proyecto más ‘aborgoñado’, hacia la zona del Ródano sur, un GSM (Grenache, Syrah, Mourvèdre) que es su expresión en la Francia Continental. Un proyecto que aún no tiene nombre y estamos en la búsqueda de una marca que lo englobe, pero los vinos ya están.

-¿También hemos probado Marsanne, Rousanne y Viognier, que cualquiera de ellas crea un vino blanco diferente?

-Hemos probado Rousanne, Marsanne, y Viognier, las primeras dos tuve el honor de guiarlas que se realizaron en The Vines, mientras que el Viognier es conocida. Como hacedores de vinos hablamos de encontrar el ‘casamiento’ entre la variedad y su lugar óptimo. Yo creo que en los 1100/1200 metros de Valle de Uco, estas variedades han encontrado un lugar óptimo, se expresan como lo hacen los grandes Hermitages blancos. Buscamos vinos blancos de alcurnia, un proyecto lindo, que me entusiasma.

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