Con dos hoteles llega a Mendoza una nueva cadena centrada en los millennials

El desembarco de Selina en la provincia ya es un hecho. Es de origen panameño. Tendrá espacios de coworking pensados para viajeros de 22 a 35 años. Uno de los complejos estará en Chacras de Coria, y el otro en el centro de la Ciudad.

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No son ni un hotel ni un hostel. Se definen como una comunidad global de destinos boutique donde se puede vivir, trabajar o pasar un tiempo. En los próximos meses llegará a Mendoza una nueva cadena hotelera enfocada en los jóvenes millenials, con un ambicioso proyecto de aperturas en marcha que incluye un hotel en Chacras de Coria y otro en la ciudad de Mendoza, en las inmediaciones de la Plaza Independencia.

“La idea es tener un Selina entre viñedos, cerca o dentro de una bodega, para poder vender esta experiencia del vino, y otro complejo en el centro de la Ciudad, que prevemos abrirlo en el primer semestre del año que viene”, adelantó a Ecocuyo el Head of Country de Selina en Argentina, Fernando Bigio.

Selina, una cadena nacida en Panamá hace cuatro años, de la mano de dos israelies que viajaban por las afueras de la ciudad, ya cuenta con 25 hoteles en 8 países de América Latina y prevé llegar a 40 a fin de año.

En la Argentina, prevé abrir tres hasta diciembre y llegar a 15 establecimientos en cuatro años, con poco más de U$S 20 millones de inversión en remodelación de hoteles existentes, en forma directa, con alquiler a largo plazo.

Apuntan a un público de entre 22 y 35 años, en especial a los nómades digitales. Su modelo de negocio comienza por identificar propiedades existentes en lugares atractivos y cerrar contratos de alquiler por 15 a 20 años, para luego reconvertirlas. En este momento evalúan varias localidades cercanas a bodegas, entre ellas Chacras de Coria, aunque no se descartan otras en Ciudad. La idea es definir a fin de año, luego arrancar con los trabajos de remodelación -que anticipan que serán rápidos- y comenzar a operar entre marzo y junio del año que viene. La inversión varía entre US$ 1 millón y US$ 1,5 millón, explicó Bigio.

Cada locación de Selina está desarrollada sobre tres pilares: Nomad, que incluye alojamientos únicos, espacios de coworking y áreas comunes como centros de bienestar y cines; Explore, un conserje de viajes entre propiedades y operador turístico que conecta a los huéspedes con las mejores experiencias en cada lugar; y Playground, la programación in situ única de cada lugar que incluye conceptos locales de alimentos y bebidas, conciertos y eventos de arte en vivo, talleres y conferencias.

Para el año 2022 Selina espera contar con 15 hoteles funcionando en el país, incluyendo nuestra provincia, Buenos Aires, Salta, Rosario, Mar del Plata, El Calafate, Ushuaia, Iguazú, con una inversión cercana a los US$ 20 millones y oportunidades de empleo.

Fundada en 2015 por Rafael Museri y Daniel Rudasevski, Selina opera actualmente 25 propiedades en ocho países en América Central y del Sur, con planes de expansión en EE.UU y Europa.

La cadena se centra en hoteles de 40 a 60 habitaciones, a partir de la remodelación de hoteles existentes, con contratos de alquiler a 20 años. “Estamos buscando en Mendoza oportunidades de hoteles para reconvertir; hay opciones entre los familiares, en que los hijos no quieren seguir operando los establecimientos, por ejemplo, u otros que no funcionan bien. Les ofrecemos alquilarlos e invertimos de U$S 1 millón a U$S 1,5 millones en cada uno para adaptarlo, con más espacios comunes y diseño”, explicó Bigio.

Si bien ya existe este tipo de alojamientos desde los 90 para los jóvenes, bajo el nombre de “hostel”, esta nueva alternativa suma otros servicios para millennials (nacidas entre 1980 y 2000), con facilidades de alta gama y diseño. De hecho, un mes antes de la apertura convocan a artistas locales para que pinten murales y reciclan elementos antiguos para decorar.

Por ejemplo, cuenta con habitaciones compartidas de cuatro a 12 camas, pero también otras privadas, de alta gama y hasta suites, cuyos precios por noche oscilan de U$S 15 (la cama) a U$S 80, U$S 100 o incluso los U$S 150 el cuarto.

“Sería como un hostel de lujo, pero no utilizaos esa categoría porque difieren mucho de los hostels. Son sí primordiales las áreas comunes, donde los jóvenes comparten experiencias e interactúan. Contamos con un Playground, espacio con restaurante y bar, donde hay actividades, eventos, DJs y juegos recreativos”, explicó Biggio. También, como los hostels, ofrecen cocinas, muy equipadas, para el uso de los huéspedes que requieran ahorran dinero y cocinarse, y un living donde comer. Una “librería” (o biblioteca), para alejarse a leer. Y un cine, sala cerrada con proyector para ver series o películas. También ofrecen actividades para hacer, desde clases de idiomas, o yoga hasta excursiones para explorar el lugar, lejos de los circuitos tradicionales.

Una de las novedades es que incorpora un lugar de “co-working” para trabajar a distancia en un espacio común, no sólo para huéspedes. “Muchos jóvenes son freelancers y trabajan desde su PC de modo remoto mientras viajan por el mundo. Apuntamos al concepto nomad millenials y ofrecemos faciliades par ellos. Es además, un modo de insertar al hotel en la comunidad local”, explicó. “Estamos invirtiendo en tecnología para lanzar un sistema para hacer check in virtual y poder ingresar a la habitación con el celular, en uno o dos años”, agregó.

Las expectativas en Mendoza son muy buenas. “En cada hotel hacemos algo diferente, en función del lugar. En los que ya funcionan, el concepto fue un éxito. Tenemos muy buenas expectativas para la Argentina”, comentó Bigio.