Periodista

Las proyecciones en contextos inestables como el actual no son sencillas. No obstante, los especialistas coinciden en que –luego de la honda caída vivida este año que termina- los números deberían empezar a moverse hacia arriba; aunque sea de manera paulatina y como un modo clave de apuntalar la economía en general a través de un sector tan dinámico y potente como es el de la construcción.

Cautela es la palabra que se percibe entre los economistas y los principales referentes del rubro debido a las diversas variables en juego. “Es un sector que depende mucho del mercado cambiario y está muy atado a la macro así como a la obra pública que se pueda impulsar desde la Nación; más allá de lo que pueda pasar con la pandemia”, reflexionó el economista José Vargas, de la consultora Evaluecon.

Para él, los dos primeros trimestres del año traerán un aire fresco al sector si el dólar se mantiene estable y –a la vez- las restricciones continúan impulsando a los pequeños ahorristas a invertir en obras pequeñas, como ha venido sucediendo.

En cuanto a la reactivación de la obra pública, ni Vargas ni el referente local de la Cámara de la Construcción, José Candeloro, esperan que suceda antes de mediados de año. “Todavía se están negociando contratos para ver si se pueden retomar algunas obras en enero”, expresó Candeloro quien sumó que los fondos a partir de la deuda autorizada por la Legislatura tardarán –al menos- 6 meses en llegar.

Gerardo Fernández, presidente de la Cámara de Constructores Independientes (Cecim), opinó en este punto que las perspectivas son preocupantes debido a que, con suerte, se retomará todo lo frenado este año, pero casi no hay expectativa de trabajo a la vista más allá del entusiasmo de la Provincia por el mencionado endeudamiento.

En este contexto, no hay obras nuevas a la vista ni grandes emprendimientos privados dando vueltas que alienten a los constructores que, saben, que todo dependerá de cómo funcione la economía y de lo que suceda con las tasas de interés como para el crédito comience a mover la rueda.

En este sentido, la economista Carina Farah, opinó que hay voluntad política de bajar las tasas y que esto debería repercutir en el sector de manera directa. Por otra parte, la profesional mencionó la importancia de poder acompañar la demanda e incentivar la industria nacional (hacer crecer la oferta) en un contexto de materiales escasos y de un alto crecimiento en los precios del sector que, no obstante, continúa con un alza en las ventas impulsado por las obras privadas pequeñas y por la posibilidad de financiar en 12 o 18 cuotas, según Farah.

“El año que viene, si todo sigue como hasta ahora, se puede esperar una reactivación”, agregó la economista al tiempo que dudó de los beneficios reales que puede traer el endeudamiento en dólares autorizado por la Legislatura local.

Una mirada similar manifestó Hugo Ponce, presidente del Colegio de Arquitectos de Mendoza, quien estimó que las ampliaciones, remodelaciones y pequeñas obras continuarán en suba como un modo de ganarle a la inflación. Desde esta entidad, también hay esperanza en lo que pueda reactivar el Procrear una vez que se materialice. Para ello, su prioridad es continuar afinando la gestión virtual dentro del Colegio de la mano de la mayor cantidad posible de municipios con el fin no solo de agilizar los plazos sino de no dejar pasar inversiones u oportunidades por la falta de respuesta del Estado.

De este modo, en lo que a venta de materiales respecta, la perspectiva sigue siendo positiva. En especial si se reactivan las inversiones que quedaron entre paréntesis debido a la pandemia. Edgardo Sierra, vicepresidente de la Red Edificar, comentó que las dificultades para vacacionar o para realizar proyectos de mediano plazo, continuará empujando el mercado de remodelaciones, repintado y compra de bienes durables.

Pese a esto, Sierra aclaró que todo dependerá de la confianza en los diversos anuncios gubernamentales y, por supuesto, de lo que pase con toda la economía, los créditos hipotecarios y el tipo de cambio. “Sin crédito, el crecimiento no existe y es muy difícil entender que los gobernantes no comprendan esto”, se lamentó Sierra.

Más allá de esto, existe coincidencia en que el 2021 vendrá, en teoría, con un aprendizaje bajo el brazo en los distintos niveles en relación a lo sucedido con la pandemia y el confinamiento. De este modo, el tener los protocolos en marcha es un gran trecho ganado así como la expectativa de muchos de poder equilibrar la situación sin tener que recurrir a un cierre total de las actividades con el consiguiente impacto no solo económico sino psico y sociológico.