Periodista

Se sabe, y hay diversos refranes que así lo aseguran, que emprender la construcción de una casa puede ser –entre otras cosas- estresante. Aunque muchos adoren ver el paso a paso hacia el techo propio así como estar al tanto del diseño y las novedades de la obra, lo cierto es que son pocos los que resisten el trance sin colapsar. En especial, en un país en que los costos crecen de manera incalculable a la par de la mínima demora o contratiempo.

Este es uno de los principales motivos por los que la tendencia de construir llave en mano
viene creciendo en Mendoza. La llave en mano implica que la persona pacta las características de la vivienda y –pasado el tiempo pactado para su construcción- se le entrega la llave con el fin de que pueda realizar la mudanza. Es decir que está lista para ser habitada no solo con los detalles finos del caso sino con la iluminación interior y exterior, las alacenas de cocina, armarios, espejos, grifería, etc.

Gerardo Fernández, presidente de la Cámara de Constructores Independientes de Mendoza
(Cecim), comentó que en el último tiempo ha habido un crecimiento de la modalidad; si se
deja afuera todo lo que es propiedad horizontal que es, por definición, llave en mano.

“Cada vez más, las personas delegan la administración de casi todo a los profesionales que
llevan adelante del proyecto”, relató Fernández quien explicó que muchos trabajan con los
arquitectos e ingenieros que tienen gente a cargo para realizar la obra con el fin de tener un control profesional y técnico mucho mayor.

Otra opción utilizada es contratar a una empresa constructora que se haga cargo de todo –lo que por supuesto incluye compras de material- y evitar tener que asumir riesgos innecesarios en el caso de accidentes laborales pero, sobre todo, ahorrarse tiempo y dinero cuando los materiales faltan, no fueron pedidos a tiempo o las personas no asistieron a trabajar.

“Eso queda descartado porque ya hay una firma que se hace cargo de todo y da un respaldo”, explicó Atilio Calzetta, dueño de la constructora Calzetta SA, quien también comentó que la modalidad llave en mano se utiliza mucho en Mendoza.

Y es que, según los profesionales, aunque al principio parezca más caro, al final termina
saliendo prácticamente lo mismo ya que -entre los contratiempos- suelen aparecer costos que no estaban contemplados y que suman al número final. Entre esas cuestiones pueden estar las pérdidas de material por errores no forzados, las mil idas y vueltas al lugar de construcción para llevar material que no fue pedido con tiempo, con el consiguiente y no menor gasto de combustible, o las sorpresas burocráticas o técnicas que a veces aparecen en relación a los servicios y que, además de tiempo, suelen costar dinero que no estaba en los planes.

“Es probable que hacer una construcción llave en mano cueste 10% más que una obra que se lleva adelante personalmente, entre otras cosas, por el trabajo en blanco”, admitió Fernández al tiempo que agregó que –al valor del dólar de hoy- esto puede implicar una alta cantidad de pesos que hace inclinar la balanza hacia el “hágalo usted mismo”.

Sin embargo, desde su experiencia, si se empiezan a sumar todos los costos extra presupuesto, el valor final termina siendo similar y eso solo en términos económicos. Es decir, sin contar la pérdida de tiempo, paciencia y otras yerbas que suelen suceder durante las construcciones en quienes no tienen experiencia en el tema.

Para Calzetta, en tanto, el valor del llave en mano es el mismo que el de encarar un obra por etapas una vez acordado con el cliente el nivel de las terminaciones y el tiempo estipulado para la obra. “Lo que sí, es más conveniente para quienes tienen el dinero para construir ya que, aunque se puede financiar, se puede encarecer y estirar el plazo”, comentó el profesional.

La clave, más allá de todo, está en contratar una empresa debidamente registrada que no solo de garantías sino que también responda ante situaciones inesperadas con el fin de cumplir las condiciones acordadas.