Según un informe elaborado por el Consejo Empresario Mendocino (CEM), los recursos corrientes cayeron un 14% interanual en términos reales, afectados por la retracción del 10% en la actividad económica. En ese marco, el Estado se vio obligado a hacer grandes ajustes en sus gastos. De hecho, el estudio advierte que entre enero y setiembre se ejecutó apenas el 41% de los presupuestado en erogaciones de capital (principalmente obra pública).

La buena noticia es que los resultados fiscales proyectados para el total del 2020 son bastante alentadores, teniendo en cuenta los enormes desajustes económicos que provocó la pandemia. “Estimamos que este año, signado por la pandemia y la contracción económica, cerrará con un superávit corriente en torno del 1% y un déficit operativo que rondará el 2,5% de los recursos corrientes”, indica el informe firmado por el presidente del CEM, Federico Pagano, la Gerente General, Silvia Jardel y el asesor económico del Consejo, Gustavo Rivarola.

Obra pública

Sin lugar a dudas, uno de los golpes más grandes de la pandemia se dio sobre la obra publica. El estudio del Consejo Empresario Mendocino explica que, en un período caracterizado por el deterioro del resultado corriente, las erogaciones de capital promediaron 12,7% de los recursos corrientes en 2010-2011 (generando un elevado déficit de capital) y cayeron luego a 7,1% entre 2012 y2015, sin responder a las reales necesidades de inversión de largo plazo.

“Desde 2016, el mayor orden fiscal permitió ir aumentando las erogaciones de capital hasta alcanzar el 10,6% de los recursos corrientes en 2019. Sin embargo, este año, marcado por la contracción de la actividad económica y de los recursos fiscales como consecuencia de Covid-19, viene mostrando una merma importante en las erogaciones de capital, que han sido del 5,7% de los recursos corrientes hasta setiembre de 2020 (7% en los últimos 12 meses), muy por debajo del 8,1% presupuestado. Al finalizar el tercer trimestre, se había ejecutado solo el 41% del presupuesto para esta partida”, advierte el estudio.

Lisandro Nieri, ministro de Finanzas de la provincia, reconoció esta situación y aseguró que se trata del ajuste más sensato que pudo hacer el Estado en este contexto. “El tener un nivel importante de inversión pública te permite en un año de crisis razonable, bajar un punto la obra pública y así lograr un resultado acorde”, sostuvo.

En este sentido, los números no respaldan del todo las palabras del ministro, dado que la baja medida por el CEM no es de un punto porcentual, sino de cinco. De todas formas, el funcionario subrayó que el eje del presupuesto del año que viene es la inversión, junto por supuesto con la salud. “También hay que estimular la inversión privada y la inversión en recurso humano”, agregó.