Alicia y Silvana Puig
Periodista

Con su puesto de artesanías en la plaza de Chacras de Coria a Alicia Puig no le iba mal hasta que un poco por la casualidad del pedido de una clienta y otro tanto por el deseo de crecer y probar cosas nuevas y más rentables, comenzó a hacer bachas para baños artesanales y de cemento.

Hace dos años, su hermana Silvana ofreció sumarse al emprendimiento y, con sus conocimientos como licenciada en Administración de Empresas, propuso darle una vuelta al negocio que tenía que ver –entre otras cosas- con la formalización del mismo en tareas contables y administrativas, ampliación de medio de pagos, realización de catálogos y extensión de puntos de venta a través de redes e internet.

Hoy son Pircas Bachas y también realizan mesadas así como han comenzado a incursionar en propuestas con grifería incluida pese a que se trata de un mercado complicado por los precios y la importación. “La idea es ampliar la variedad de productos pero también consolidar lo logrado en los últimos años”, relató Silvana quien hoy está al frente del emprendimiento –con la colaboración de su padre que se encarga de la producción básica- ya que su hermana partió hace un par de meses con la idea de replicar la experiencia en España; algo que ya ha empezado a suceder.

El objetivo de Pircas no es competir con las grandes marcas industrializadas de baños debido a que no son productos comparables sino sustitutos. “Las bachas de cemento artesanal no tienen la perfección de las otras y son específicos los clientes que buscan nuestro producto como, por ejemplo, quienes hacen cabañas o prefieren algo más descontracturado”, contó Silvana al tiempo que expresó que los precios de su bacha estándar están por debajo de las tradicionales.

Así, su negocio y apuesta a vestir los baños con toques artesanales y diferenciados tiene que ver con la personalización y el asesoramiento ya que es ahí cuando el producto toma otro vuelo ya que las bachas y mesadas se adaptan a los gustos del cliente o a lo que éstos ya poseen en sus baños.

En 2019 invirtieron en la compra de maquinarias así como en la mejora de procesos con el fin de perfeccionar la calidad. Lo cierto es, sin embargo, que la principal inversión realizada –como en el caso de muchos emprendedores- fue para Pircas el tiempo invertido no solo en conocer mejor el mercado sino también en probar proveedores, productos y formas que sumaran a su propio producto final.

La pandemia y la búsqueda de productos vía web fueron grandes propulsores para Pircas que creció en 2020 y hoy elabora entre unas 60 bachas mensuales y ha logrado sumar –al show room que Silvana tiene en su casa de Godoy Cruz y la visibilidad de las redes sociales- dos puntos de venta importantes en Mendoza como son los Disensa Max (Abba) y Chiappa en Villanueva.

Es que el emprendimiento llamó la atención de la Fundación Holcim -que busca impulsar líneas de negocios inclusivos como el de las mendocinas Puig- y, entre otras cosas, las apoyaron en el rebranding de la marca así como en el ofrecimiento de dos puntos de venta especializados en construcción como los Disensa.

“Que nuestros productos se vendan allí es una manera de aportar valor a lo que ofrecemos”, relató Silvana quien agregó que envían pedidos a todo el país y sus bachas han llegado a Rosario, Buenos Aires y hasta Santa Cruz. En este sentido, el hecho de que una marca como Holcim pusiera el ojo en ellas las ayudó, en primer lugar, a ganar confianza en el tipo de producto que han logrado, pero también a terminar de organizarse formalmente y proyectar un plan de negocios.

“Nos sirvió para hacer introspección sobre nuestras metas y nos dio la posibilidad de abrir nuestra red de contactos”, reflexionó Silvana quien agregó que han dictado capacitaciones gratuitas para mujeres al mismo tiempo que no se queda quieta con su propia mejora continua en lo que a su profesionalización respecta.