Derivados Vínicos S.A., de capitales franceses y japoneses, es una empresa dedicada a reciclar los residuos de la industria enológica argentina. Ubicada en Palmira, Mendoza, tiene 82 años de trayectoria y es una de las plantas más importantes del país para destilar alcohol.

Ante la crisis sanitaria producto de la expansión de Covid-19, Derivados Vínicos está dando respuesta a los pedidos de todas las comunas mendocinas y efectores públicos de la salud con donaciones de alcohol hidratado.

“Desde siempre hemos sido una compañía que se preocupa por su entorno, por la naturaleza y por hacer el bien haciendo bien. La conciencia, la responsabilidad y la solidaridad es lo que debe primar hoy en medio de esta pandemia y el rol activo de las empresas es fundamental”, señaló Stéphane Mitrani, gerente general de Derivados Vínicos, quien precisó que están tratando de dar respuesta a todas las solicitudes que reciben.

Stéphane Mitrani, gerente general de Derivados Vínicos

“La mayoría de la producción la tenemos comprometida para las acciones que, junto al Gobierno de Mendoza, el INV y otras instituciones privadas, estamos coordinando para elaborar el alcohol en gel para centros de salud y hospitales de la provincia. Es nuestra intención ayudar, colaborar y estar presente en este momento crítico para toda la humanidad, en la medida que nuestra capacidad productiva lo permita”, agregó el empresario.

Derivados Vínicos cuenta con tres unidades de negocios –Dervinsa, Vinolab y Fruto de la Viña-, a través de las que produce y comercializa ácido tartárico natural, alcohol vínico, aceite de pepita de uva e insumos enológicos, entre otros productos.

“Ya hemos donado 10.000 litros alcohol a 12 municipalidades, centros de salud, ministerios y Gendarmería, entregado 20.000 litros al INV y antes del fin de semana entregaremos otros 30.000”, dijo Mitrani.

Debido a la emergencia por la pandemia de coronavirus, Dervinsa se convirtió en una empresa estratégica. Sin embargo, su actividad comercial normal está prácticamente paralizada. Mitrani explicó que “estamos en un momento difícil, como todas las empresas en el país, porque no tenemos ingresos. No se logra exportar, porque la Aduana tiene prioridad en productos con vencimientos cortos y no tenemos un canal comercial abierto”.

El responsable de la planta contó que, luego del decreto nacional que dictó la emergencia sanitaria y una posterior resolución del INV (15/2020) que impuso la destilación obligatoria de 10 millones de litros de vino para convertirlos en 720.000 litros de alcohol, Dervinsa confirmó que puede afrontar esa tarea, en un plazo de tres a cuatro meses.

Mitrani indicó que “necesitamos acordar un esquema de compensaciones, para que podamos afrontar los costos. La compañía no tiene fondos ilimitados, tenemos 150 empleados trabajando y debemos afrontar el pago de sueldos, además de cubrir los gastos de gas y energía, entre otros. Por esto, se generó una serie de conversaciones con el INV para tratar de establecer un esquema que nos permita producir, sin lucro pero que nos permita mantener la planta en funcionamiento”.

Pese a que esas negociaciones aún no concluyeron, “decidimos no esperar ese convenio y hemos anticipado despachos y donaciones. Ya hemos donado 10.000 litros alcohol a 12 municipalidades, centros de salud, ministerios y Gendarmería, entregado 20.000 litros al INV y antes del fin de semana entregaremos otros 30.000”.

Alcohol en vez de mosto

Stéphane Mitrani objetó que este año se haya dispuesto destinar el 26% de la cosecha para mosto. “Yo entiendo eso si estos fueran tiempos normales, pero hoy la realidad es otra y se pueden resolver problemas sobre stock de otra forma. Se puede hacer un vino simple, sin procesos, y destinarlo a la destilación para alcohol” y subrayó que “hacer mosto hoy, es una herejía”.

Además indicó que la compañía está preparada para fabricar alcohol en gel, pero “el INV está intentando facilitar la aprobación de la ANMAT para realizar esto, pero la burocracia sigue siendo muy pesada, aún cuando se ha intentado agilizar”.

Luego volvió a subrayar que “solo necesitamos cubrir los costos, sin vistas de lucro. Y lo queremos hacer, porque creemos que hay que hacerlo. Hoy la prioridad es salvar vidas” y agregó que “tenemos la mejor buena voluntad, solo necesitamos sustentabilidad porque, si no se logra, no vamos a poder sostener la producción”.

Finalmente indicó que “habrá un antes y un después del coronavirus. Ya lo vengo sosteniendo desde hace cuatro años, pero ahora es mucho más evidente. Hay que repensar todos los esquemas trabajo. Hay que repensar el mundo, que ha llegado a su límite. Si no cambiamos la forma de ver las cosas, si no consideramos a las personas como valor, vamos a fracasar inevitablemente”.