Fuentes oficiales como cercanas al holding mendocino coincidieron en sostener que lo que se evalúa ahora se limita a realizar gestiones ante los gobiernos de Brasil y Venezuela para que la empresa pueda cobrar deudas por casi u$s 1.000 millones en en proyectos energéticos desarrollados y sin cobrar en ambos países. 
Ayer, Impsa incumplió con el pago de intereses por casi $ 9,5 millones de pesos (u$s 1,1 millón) de Obligaciones Negociables clase X y XI, que vencían precisamente ayer. De todos modos, tiene aún 30 días para poder obtener fondos y hacer frente a esta obligación, por lo cual técnicamente todavía no entró en default. Igual, su futuro sigue siendo incierto, ya que la posibilidad de aportes estatales estaría mas lejana de lo que se creía hasta ayer, cuando la ministra de Industria Débora Giorgi, admitió gestiones oficiales junto al Ministerio de Trabajo y la Afip para auxiliar al grupo de Enrique Pescarmona. Entre las variantes se especulaba con aportes directos del Estado. A esto recuerdan la autorización para que ingrese en el procedimiento de crisis y los repro para el pago a sus 3.500 empleados. En este marco, las fuentes también reconocieron negociaciones con el grupo japonés Toshiba, interesado en el área de hidro de Impsa, y que todos los parques eólicos de Brasil ?tienen cartel de venta?. Y como si le faltaran problemas, se conoció que se le abrió otro frente. Esta vez, en Estados Unidos, donde tenedores de un bono por u$s 390 millones con vencimiento en 2020, contrató a un estudio norteamericano ante la posibilidad de que tampoco este título sea cancelado. 
Según la agencia especializada Redd Latin America, el bono fue emitido a través de WPE International Cooperatief U.A, el brazo financiero de WPE, a su vez controlada por Venti, la holding que Impsa creó en enero pasado para unificar sus ingresos en pesos y reales y que tiene sede en Luxemburgo. En su comunicado del martes, la empresa anunció que no hará frente a las cuotas de capital e intereses de todos bonos en circulación y de sus restantes obligaciones con acreedores financieros. En este marco, los bonistas extranjeros buscan una estrategia que les permita hacer frente a cualquier intento por parte de Impsa de incumplir también con el bono extranjero. El estudio Akin Gump Strauss Hauer & Feld es el asesor legal de los bonistas en Estados Unidos. Pero también evalúan contratar asesores financieros para analizar opciones para defenderse de un default definitivo de Impsa. Entre los acreedores extranjeros figuran fondos conocidos por los argentinos como Ashmore Group; los chilenos de Moneda y Greylock Capital. Pero la mayor parte del bono por u$s 390 millones está en manos de una gran cantidad de inversores minoristas. Fuente: El Cronista
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