Quien no ha comido aunque sea una vez un pancho en Mr. Dog, literalmente no conoce la Ciudad de Mendoza. Es la marca de fast food distintiva, sobre todo del centro mendocino. Tanto es así que ya se ha instalado en 9 locales entre la Capital, Godoy Cruz y Guaymallén, dos de los cuales se abrieron después de la pandemia.

Con apenas 26 años, Julia Forniés es quien lleva adelante la administración y se encarga de organizar gran parte de la actividad diaria que significa la empresa familiar. Ella contó a Diario UNO cómo hizo su padre, Alfredo, para transformar un carrito panchero en esta verdadera cadena de comida rápida.

Los inicios

Si hay alguien que sabe la historia de Mr. Dog, esa es Julia, la mayor de dos hijos de Alfredo Forniés. El relato se remonta a 1986, cuando Alfredo estudiaba para contador, en la Universidad del Aconcagua.

“Como eran muchos hermanos, mi papá decidió buscarse un trabajo para pagarse la facultad. Justo fue la época de furor de los carritos pancheros. Él se instaló con uno de estos carritos en el centro, en la calle Garibaldi y San Martín”

Claramente eran otros tiempos y en ese entonces podía pasar que una persona decidiera tener un carrito panchero y cuando conseguía comprar los elementos se instalaba en una esquina céntrica a venderlos. Por eso, la gran idea no solo se le ocurrió a él, sino a cientos de personas más.

“Como los carritos pancheros se habían multiplicado, la municipalidad los sacó a todos y fue entregando, por sorteo, los espacios donde cada uno tenía permiso para quedarse. A mi papá le tocó en Garibaldi y San Martín, a metros en donde después pudo poner su primer local”

Se refiere al Mr Dog de la calle Garibaldi y Primitivo de la Reta, que también fue el primero en remodelarse.

Desde ese momento, y hasta la actualidad, el negocio no ha parado de crecer y de extenderse. Tanto es así, que en los planes de la familia Forniés está el hecho de convertir a Mr Dog en una franquicia y expandirla a nivel nacional, aunque por el momento solo es un proyecto.

El momento más duro

“Si me preguntás qué me molesta de trabajar en esto, te digo que nada. Yo soy la que más tiene puesta la camiseta de Mr. Dog, aunque sí hemos tenido que pasar por momentos difíciles, pero los hemos superado”

En este sentido, la empresaria recuerda el día en el que el presidente Alberto Fernández anunció que comenzaría el aislamiento por la pandemia de Covid-19.

“Si bien para casi todo el mundo la pandemia trajo complicaciones, sobre todo para los comerciantes, la situación de nuestros locales era muy particular. En ese momento, los 7 locales que teníamos estaban abiertos las 24 horas, de todos los días del año. No teníamos rejas, ni alarmas. No podíamos bajar las persianas porque no teníamos persianas. En ese momento me desesperé, lo llamé a mi papá y no sabíamos qué hacer”.

Si bien fue un gran shock, lo solucionó con la colaboración de sus empleados, que según cuenta, entendieron perfectamente la situación.

“Como podíamos vender por delivery, muchos de los empleados vinieron a trabajar como un día normal, más que nada a cuidar los locales. El primer día nos pusimos a contratar alarmas y a ingeniarnos para ver cómo cerrábamos”.

Si bien es cierto que esta etapa de tener todo absolutamente cerrado no fue demasiado extensa, para la empresaria significó mucha pérdida, y era consciente de que de su negocio dependían 100 familias que no podían quedarse en la calle.

De todas maneras, la vida continuó y luego de esos tiempos preocupantes, el negocio repuntó, de tal manera que ahora ya tienen dos nuevos Mr Dog funcionando en dos centros comerciales.

Para Julia, Mr. Dog no solo es su negocio, sino el lugar en donde creció y donde aprendió todo lo que hoy sabe sobre cómo manejar una empresa familiar.

“Empecé a trabajar apenas salí de la secundaria, en el 2012. Mi papá me hizo pasar por todos los sectores, desde los baños hasta las oficinas. Hice todas las tareas. Mucho tiempo trabajé en la caja. Conozco todos los detalles de esta empresa y es como mi propia casa”

Es verdad que Julia conoce todo: a qué público apunta en cada sucursal, para quién está hecha la carta, cuáles son las preferencias de los clientes. Pero, además, se confiesa sinceramente fan del fast food, y cree que en este gran cariño por lo que hace, sentimiento que heredó de su padre, está el secreto del negocio que han ido forjando.

“Yo puedo almorzar una hamburguesa, y a la noche comerme un pancho, y estoy re bien. Ni loca voy a ir a comer un lomo a otro lado, yo siempre como en Mr Dog”.

Si bien tiene otros proyectos, como su propia marca de ropa, “Adórame”, de indumentaria para mujeres, asegura que eso lo hace como un hobby.

“No hay nada que me guste más que estar acá en el negocio. Muchos amigos y amigas me hacen planes, ‘Julia, vayamos a bailar o no sé, salgamos el sábado’, y yo muchas veces prefiero darme una vuelta por alguno de los locales”

Dice estar “enamorada” de las remodelaciones que no solo mejoraron la imagen, sino que modernizaron las instalaciones y renovaron la carta.

“Tenemos muchas opciones. Ampliamos los menú para vegetarianos, y ahora queremos incorporar una línea de hamburguesas veggie. Estamos trabajando en eso, para tener novedades muy pronto”.

Así, llena de proyectos y pensando siempre en expandirse, Julia asegura que hay muchos jóvenes que no se quieren ir de su país, sino que intentan seguir apostando a invertir y a crecer aquí, para mejorar su propio espacio. (Nota publicada en Diario Uno)