Periodista

A pocos días de ocurridas las elecciones de medio término en la Argentina y pese al resultado algo cantado que circulaba, con los datos en la mano y el comportamiento de los mercados los días posteriores; es posible ensayar una suerte de proyección dentro de un contexto cambiante e incierto.

Se sabe que el sector de la Construcción es uno de los más dinámicos de la economía ya que cuando las cosas van mal es el primero en caer y, cuando mejoran, es el que antes se recupera. Así, mirar lo que sucede aquí puede funcionar como un adelanto de lo que pasará con el resto.

En este sentido, si bien el valor del dólar paralelo le ha dado, en los últimos años y con distinta intensidad, un impulso a la construcción por la diferencia con el oficial; es preciso tener en cuenta que esto es válido más para quienes ya poseen esta moneda y que está atado a las perspectivas sobre el precio.

El economista del Ieral, Fundación Mediterránea, Gustavo Reyes, explicó que uno de los factores de los que depende la Construcción es la estabilidad del tipo de cambio y –claro- la estabilidad económica.

En este punto, comentó que hoy el dólar blue está muy por encima del resto (libre, financiero, contado con liqui) por lo que puede ser un impulso para la construcción siempre que no haya expectativas de subas desmedidas.

“Ir al paralelo es como meterse al Arca de Noé, vas porque ves todo muy negro y solo te animás a vender para invertir cuando el pronóstico aparece como despejado”, ejemplificó Reyes para quien –en la medida en que no se estabilicen algunas condiciones de la macro- será difícil sostener al paralelo como muleta para el sector.

En este sentido, José Vargas, economista de la consultora Evaluecon, señaló que los datos de los últimos 4 o 5 meses muestran una pequeña reactivación en la Construcción y coincidió con Reyes en que las tendencias van a depender, entre otras cosas, de que se equilibre el tipo de cambio y las diferencias entre dólares.

En relación al otro factor del que depende el Sector en buena medida, el crédito –y ya con vistas en el mediano plazo- los economistas consultados no creen que eso mejore en los próximos dos años.

En parte porque aún no se sabe el acuerdo que se hará con el FMI –condición necesaria aunque no suficiente para estabilizar el contexto- y si el mismo finalmente se cumplirá así como las altas tasas que hoy tiene el mercado sin perspectivas de cambio.

“Hoy la construcción crece por el impulso privado y el financiamiento a pulmón de los empresarios y las personas”, reflexionó Reyes al mismo tiempo que advirtió el moderado

impacto de estos intentos y de la importancia del área privada en comparación con la pública para hacer crecer la Construcción.

Con respecto a la obra del Estado, ni Reyes ni Vargas ponen allí las fichas debido a que, entre otras cosas, la misma suele reactivarse en épocas de elecciones y –pandemia y decisiones políticas mediante- no hay grandes perspectivas en ese punto.

“La obra pública siguió frenada este año, luego de que en 2020 no existió y el gobierno no tiene margen para insistir”, apuntó Vargas que también habló del sector privado como gran propulsor de la Construcción en Mendoza.

A modo de conclusión, el economista de Evaluecon expresó que el año próximo puede ser un poco mejor que el actual ya que se viene de varios años malos. El experto del Ieral, por su parte, cree que el mejor escenario general es evitar caer de una cornisa hoy plagada de interrogantes que tienen que ver con el plan económico que vendrá, quién será el equipo que lo llevará a cabo y qué credibilidad tendrá el mismo en los argentinos.