Históricamente, desde los más tradicionalistas hasta los más tecnológicos consideraban que tasar era más sencillo que la tabla del 1, por lo tanto no hacía falta actualizarse, y así fueron fijando precios, estableciendo parámetros erróneos y generando resultados tan o más errados que 2 x 2 = 10.

En la actualidad parece sorprendente ver que exista una gran distorsión de precios; tal vez una de las más dispares de la historia; generando así una inmensa confusión, tanto para la parte vendedora como para la parte compradora.

Hoy los métodos cambiaron, ya no se tasa haciendo evaluaciones que se aproximen al precio correcto; se tasa bajo para vender rápido o se sigue tasando alto con el fin de stockearse, sin importar si poco o nada de ese stock es realmente vendible, lo relevante es figurar en términos de Marketing; del blanco al negro hay una enorme escala de grises, pero atravesarla significa trabajar y estudiar al detalle la porción de mercado que cada uno conoce en profundidad por comercializarla diariamente; demasiado agotador para hacerlo con cada tasación.

“Tasemos alto y después vemos como lo bajamos”, “tasemos bajo así lo vendemos rápido”.

Tasar no es una tarea sencilla aunque todos crean saber hacerlo y en la actualidad hay demasiados errores y si se continúa por ese camino el precipicio está a pocos pasos.

Tasar hoy es claramente un arte, para crear una obra atractiva y que sea vendible se necesita adquirir conocimientos actualizados, trabajar intensamente y ser coherentes con lo que se quiere exponer; el punto principal es dejar de confundir a un mercado que no sabe en cuanto comprar o vender, ni tampoco cuándo es oportuno hacerlo.

Seamos conscientes que nos solicitan para ser parte y la gestión requerida es para recibir transparencia, idoneidad y aclarar cada duda que se presenta con conocimientos actualizados y datos precisos.

La capacitación permanente y el estudio de las constantes variables es la forma de realizar una correcta tasación y el único parámetro confiable es el precio de los productos vendidos, no de los que están a la venta ni de los criterios personales aplicados por el simple hecho de haberlo realizado reiteradas veces.

Tener presente el contexto por el cual se está atravesando, la oferta existente y la demanda posible genera un acercamiento al precio que le corresponde a cada producto.

(*) CEO de Value Bet Inmuebles