La Fundación Tomás Alva Edison empezará el 2019 iniciando las obras del edificio inteligente del Colegio Edison, un proyecto que contempla varias innovaciones que lo convertirán en un edificio modelo único en Argentina.

Desde lo funcional el concepto principal es el de la flexibilidad y adaptabilidad de los espacios, mientras que desde el punto de vista ambiental el edificio tendrá ciertas particularidades que le permitirán minimizar el consumo de energía, tendiendo al autoabastecimiento energético.

[caption id="attachment_93202" align="aligncenter" width="628"] El equipo del Colegio[/caption]

Algunas de estas condiciones que diferencian el proyecto son: el aprovechamiento de la luz natural mediante el uso de aberturas especialmente diseñadas y lumiductos, el riego de los espacios verdes se realizará mediante el reciclado de aguas grises, la energía eléctrica se obtendrá a partir de paneles fotovoltaicos que estarán integrados a la cubierta superior de la estructura, la climatización de los espacios se logrará mediante el uso de la energía térmica del sol y uno de los puntos más importantes es que la envolvente del edificio permitirá que los usuarios experimenten una sensación de confort higrotérmico única, logrado mediante el diseño de soluciones específicas y el uso de materiales aislantes.

“Venimos trabajando firmemente para cumplir el sueño de tener nuestro edificio propio y que haya sido proyectado desde una visión ecoamigable aporta un gran valor para nuestra provincia y la región. Estamos muy entusiasmados en que se transforme en un modelo que pueda ser replicado en otros contextos”, explicó Graciela Bertancud, presidenta de la Fundación Tomás Alva Edison.

En esta primera etapa se construirán 400 metros cuadrados destinados al ciclo inicial del Colegio. La obra que está ubicada en Guaymallén, estará lista antes de que comiencen las clases el 6 de marzo de 2019.

Arquitectura educativa

Para poder encarar este proyecto se analizaron las nuevas corrientes de arquitectura educativa. Se trató de interpretar qué era lo que el sistema estaba pidiendo para esta realidad o nueva condición, influenciados por alguna manifestaciones de arquitectura internacional y de fenómenos de recuperación de zonas como ocurre en un área de Florida (Miami).

“Todo eso llevó a la idea de generar un espacio que tuviera un dueño en el usuario y no en el propietario de la Escuela, ese es un poco el cambio de paradigma. Esto no conspira contra el orden que tiene que ofrecer la función educativa. El derecho que le pertenece a quienes dirigen el establecimiento, pero es un enfoque distinto. Nuestro trabajo radicó en interpretar al usuario lo mejor posible, creemos que el resultado sorprende. Este proceso lo desarrollamos codo a codo tanto con Maximiliano (Constantini) como con Graciela (Bertancud), quienes verificaron que no nos apartáramos del camino que pretendíamos”, afirmó Miguel Liendo (director de Grupo Liendo), que con su firma está a cargo del proyecto.

La idea es poder generar un espacio abierto a la comunidad, que no tuviera tiempo “ocioso” sino que mantuviera el espíritu 24 x 24 los 365 días del año. Esto se logra cuando estos lugares toman pertenencia en la comunidad inmediata que los afecta.

La construcción del nuevo colegio “va a tener una primera etapa que se confina a los 800 metros de construcción existente de este galpón al que hacía referencia. Va a estar multiplicada por niveles intermedios (dado que el galpón tiene 9 metros de altura). Habilitar una primera parte que posteriormente se va a articular con el desarrollo final. Esta parte será para el nivel inicial”, indicó.

La segunda etapa corresponderá a la Fundación y al Nivel Primario. “La primera parte comenzaría a principios de 2019 y estaría finalizada a mediados de año. Como parte de la propuesta que planteamos, todo el sistema edilicio va a estar vinculado por rampas. Con eso hemos optado por cambiar otro paradigma. La sociedad argentina ha incorporado las rampas de discapacitados como una opción de integración, pero en la manera en que convive la misma con una escalera entendemos que existe diferenciación. Por eso optamos por tener solamente rampas”, expresó Liendo.

El nuevo edificio tendrá tres pisos y, en línea con los nuevos ámbitos de aprendizaje, propone aulas abiertas, pasillos amplios, un galpón pensado para actividades artísticas, 541 metros cuadrados destinados a talleres de tecnología, ciencia y matemática, un comedor y un salón de actos, además de espacios recreativos.

“Las aulas virtualmente desaparecen, los espacios están delimitados por la función y el uso en que ese momento se le estén dando. Toma un rol protagónico el equipamiento mobiliario que permite distintos tipos de modelos de reunión para los estudiantes. Una tribuna puede convertirse en un aula, entre otras cosas. Los chicos van a habitar en un sector educativo integral y no en aulas como en una escuela tradicional”, argumentó.

Está prevista la colaboración energética de células fotovoltaicas como así la reutilización de aguas grises contribuyendo al carácter sustentable que tendrá el colegio.

Acerca del Colegio Tomás Alva Edison

El Colegio Tomás Alva Edison es una comunidad educativa que acompaña a niños y jóvenes durante sus trayectos formativos para que se desenvuelvan de manera autónoma, creativa, reflexiva, crítica, responsable y comprometida con la realidad social.

Su modelo de enseñanza integra las tecnologías de la información para ponerlas al servicio de las personas y mejorar su calidad de vida. Comenzó a funcionar en 1992 y posee niveles inicial, primario y secundario, en los turnos mañana y tarde.

Este año fue elegido por Microsoft como uno de los 17 colegios más innovadores del mundo. Además, los sábados funciona allí mismo Probot School, una escuela de programación y robótica abierta a la comunidad, a la que pueden asistir niños no matriculados en la escuela y adultos.

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