El año pasado, para esta época, el litro de vino, en la franja de los comunes, rondaba los 12 pesos y ahora hay operaciones a 35 pesos el litro, es decir que la variación interanual es del 192%.

Para encontrar un salto tan considerable hay que remontarse al 2017, cuando el litro del producto alcanzó los 15 pesos, mientras que el año anterior para esta época, rondaba los 5 pesos. Ahora, según fuentes del sector, la brecha creció por la incidencia de tres factores, el crecimiento del consumo tanto en el mercado interno como en el exterior, la reducción de los stocks vínicos y una cosecha que se anticipa igual o menor que la del año pasado, incluso por incidencia del clima, que tampoco había sido buena.

Para el que tiene vino en su poder, el negocio en el último año ha sido mejor incluso que otras variables de la economía. Sin ir más lejos, la inflación en los últimos doce meses, con los datos a febrero, fue del 40,7%, según dio a conocer el Instituto de Estadísticas y Censos (Indec).

Otro indicador, como el precio del dólar oficial, también tuvo un crecimiento mucho más bajo. En marzo del 2020 costaba 66,15 pesos, mientras que ahora ronda los 97,34 pesos, una variación del 47,1%.

Sobre este fenómeno, Mario Pulenta, presidente de la Cámara de Bodegueros, analizó que “ha disminuido el stock de vinos y la cosecha de perfila igual o más baja que la anterior. Por esta situación, la oferta y la demanda han cambiado, y eso ha repercutido en el precio”.

Sobre quiénes saldrán beneficiados de esta situación no está claro el panorama. “Debería ser positivo para el productor”, dijo Pulenta y agregó que “habrá que ver si ese incremento se puede trasladar al precio del vino en la góndola del supermercado”.

Desde la Mesa Vitícola, Pablo Martín prefirió hablar de “recuperación”, antes que de “aumento”, del precio del vino. Y explicó que es porque “los dos años anteriores el productor vino trabajando con rentabilidad negativa”. Y estimó que este precio más alto de los vinos se puede llegar a mantener hasta la próxima cosecha.

El temor en el sector vitivinícola es que el precio del producto pueda incidir negativamente tanto en consumo interno como en las exportaciones.

Según datos del Laboratorio estadístico del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el año 2020 cerró con un repunte en el consumo de vinos en el mercado interno del 6,5% respecto del 2019, lo que representa 57 millones de litros más que el año anterior. Además, en los 12 meses del año pasado se vendieron 943 millones, lo que marcó el volumen más alto de los últimos 5 años.

En el caso de las exportaciones, durante febrero pasado volvieron a crecer los despachos al exterior de vinos fraccionados, superando en un 22,3% al mismo mes del año anterior. Estos envíos ya acumulan un aumento del 12% en los dos primeros meses del año con respecto a igual periodo de 2020.

Desde la Federación de Viñateros, Eduardo Garcés mencionó como una de las principales causas para el abrupto incremento del precio del vino la falta de existencias. Y en ese sentido cargó contra el sector bodeguero, al que le atribuyó que venían hablando se sobrestock “y terminó siendo todo lo contrario”. También se manifestó disconforme con los datos que aporta el INV “porque no son certeros”, dijo el dirigente.

Consumo

6,5 Es el porcentaje de crecimiento del consumo de vinos en el mercado interno del país en el 2020, con respecto al 2019. Fueron 57 millones de litros más que el año anterior, según el INV.

Informe de la CAME

Un estudio elaborado por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que los impuestos representan aproximadamente el 43% del precio que el consumidor abona en góndola por el vino tinto tetra y la botella gama media-baja de 750 centímetros cúbicos. Por su parte, el viñatero -productor primario- sólo percibe el 9,4% del precio final.

El estudio muestra que una vez más que el Estado en sus tres niveles es el gran protagonista. Al desagregar los impuestos desde la cosecha de la uva hasta la venta del tetra en góndola, se observa que el 69,9% son impuestos de origen nacional y el 30,1% provinciales o tasas municipales.