La propuesta del Sistema B apunta a una economía que cree valor integral para el mundo, promoviendo formas de organización que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y la tierra. Desde su creación, en el año 2012, existen 11 Sistemas B nacionales y una comunidad de casi 350 empresas B en América Latina que juntas facturan más de 5000 millones de dólares anuales.

¿Qué es la certificación B?

Aquellas empresas que consiguen esta certificación deben pasar por una rigurosa evaluación internacional que mide y reconoce los impactos positivos que generan, tanto en su modelo de negocio como a través de sus políticas y prácticas en distintas áreas.

En Mendoza, las empresas que han logrado esta certificación son:

  • La Marchigiana
  • Aguas Danone Argentina
  • Bodega Lagarde
  • Energe
  • Bodega Dolium
  • Bianco & Nero
  • Bodega Otaviano
  • Sílice
  • Reciclarg
  • Xinca
  • Quinto Impacto

Al respecto, Rafael Kemelmajer, uno de los socios de la consultora Quinto Impacto, indica: “En principio, la certificación B te expone a hacer las cosas bien para obtener un puntaje alto en la auditoría y en 3 años, mejorarlo para lograr recertificar; es un compromiso a largo plazo el que asumimos.

Sin dudas, lo mejor es participar de una comunidad activa que busca utilizar la fuerza del mercado para dar soluciones, revisar permanentemente el norte ético, descubrir lo que no hacemos bien y lo que podemos mejorar. Por ejemplo, dentro del cuestionario para certificar, nos consultaron si utilizábamos energías limpias para nuestros desarrollos tecnológicos, lo que llevó a plantearnos la posibilidad de incorporar paneles solares en algún momento.

El impacto de las empresas B se genera dentro del modelo de negocios. Mientras más gana la empresa, mejor le hace al mundo. Estas empresas pasan a ser más competitivas, es decir, al menos al mismo precio, el consumidor las elige (incluso, algunos están dispuestos a pagar más). Los talentos que queremos que trabajen en nuestros equipos también prefieren empresas que sean buenas para el mundo”.

Desde distintos ámbitos, esta nueva forma de hacer negocios gana terreno a nivel nacional y provincial. Por ejemplo, la Ciudad de Mendoza tiene la primera ordenanza de Latinoamérica que incorpora el triple impacto como criterio a considerar en sus contrataciones. Asimismo, la Ley BIC (Sociedades de Interés y Beneficio Colectivo), que ya tiene media sanción en Diputados, identifica y regula empresas que integran en su negocio la creación de valor económico, social y ambiental.

Sobre Quinto impacto

Quinto impacto surgió en el año 2009 de la mano de 2 socios: Rafael Kemelmajer y Sebastián Arbona. Luego de experiencias en el sector hotelero, en consultoría y evaluación de proyectos, en 2013 armaron un grupo para desarrollar tecnología con impacto.

“Empezamos a trabajar en distintos temas pero nos dimos cuenta de que realmente queríamos dedicarnos a los que tuvieran impacto (ambiental, social y económico), sumando el cultural, que creemos que es el impacto madre, y el del alma, es decir, aquel que involucra las emociones, los afectos y el cariño. Así nació Quinto impacto”, cuenta Rafael Kemelmajer.

Por un lado, la consultora trabaja con proyectos tecnológicos y desarrollo de software, aunque no se define como software factory. “Una de las tareas consiste en convocar a chicos fuera del mercado y enseñarles a programar. De ahí, algunos emprenden sus propios proyectos y con otros, formamos un club de proveedores de software para distintas organizaciones. Esta tecnología brinda la posibilidad de escalar soluciones”, explica.

Por el otro, acompaña a las empresas en proyectos de certificación, marketing y comunicación. También tiene alianzas estratégicas con diferentes organizaciones como Matteria, una plataforma de headhunting que vincula a empresas que persiguen impacto con profesionales que pueden dar respuestas a estos nuevos desafíos.

En la actualidad, Quinto Impacto trabaja en distintos proyectos innovadores: Pizarra Blanca (plataforma educativa), Oficios.Club (plataforma de búsqueda y recomendación de personas con distintos oficios), PupiLink (herramienta de comunicación para personas que solo pueden mover sus ojos), Divergente (e-commerce para pequeños productores), Yecas (aplicación de participación cuidadana), Wipper (aplicación para lavar autos), “La empresa más querida” (iniciativa para que los consumidores reconozcan buenas prácticas empresarias), entre otros.

“Hay muchas ideas nuestras, algunas vienen de emprendedores o de incubadoras que nos recomiendan. El foco es aportar, desde nuestro lugar, para hacer tecnologías buenas para todos”, destaca.