Aunque el valor de las propiedades cae y acumula un descenso del 6,4% en lo que va de 2021, cada vez es mayor la cantidad de años que una persona tendría que trabajar para adquirir un departamento en la Argentina. El país se encuentra bastante por encima de otros en esos tiempos, de acuerdo a un estudio internacional del banco suizo UBS que analiza la situación del mercado inmobiliario en 25 de las principales ciudades del mundo.

De acuerdo al Global Real Estate Bubble Index 2021 de la entidad suiza, en Hong Kong, un empleado del sector de servicios necesitaría, en promedio, 20 años de salario íntegro para comprar un departamento de 60 m² cerca del centro de la ciudad. Entre las localidades estudiadas, ese es el período más largo. Por debajo, se encuentran París (17 años), Londres (14 años), Tokio y Singapur (13 años).

En tanto, comprar una vivienda en Nueva York demora nueve años, en Frankfurt y en Madrid, por ejemplo, requiere de seis años de sueldo íntegro en 2021, lo mismo que se necesitaba hace 10 años. Acceder a una casa resulta menos complejo en Los Ángeles y Miami, donde actualmente se precisan cinco y cuatro años respectivamente.

El estudio demuestra que el escenario del mercado inmobiliario se complejizó en la mayoría de los países. Singapur es uno de los pocos que consiguió mejorar la cuenta ligeramente la situación: mientras que en 2011 un empleado tenía que trabajar 16 años para poder comprar una unidad cerca del centro, en 2021 necesita tres años menos.

En la Argentina, el panorama no es más alentador que en el resto del mundo, de acuerdo a datos que se desprenden del Monitor Inmobiliario que realiza Daniel Bryn, titular de Invertiré Real Estate. Actualmente, el precio promedio del metro cuadrado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se ubica en US$2380. Si se considera el sueldo de un Administrativo Categoría F con cinco años de antigüedad y presentismo según la escala salarial vigente de Empleados de Comercio ($ 69.000), un trabajador puede comprar 0,16 m² por mes. Así, demorará 16,5 años en comprar una unidad de 30 m², si destina la totalidad de sus ingresos a ese fin. “Si seguimos la lógica del estudio para comparar con el resto del mundo, para pagar 60 m² demoraría el doble, o sea, 33 años”, indica.

En los últimos tres años, la capacidad de compra de metro cuadrado del sueldo promedio fue en disminución. En abril de 2017, se calculaba que había que trabajar cinco años y siete meses para pagar una unidad de 30 m². Desde entonces, la cifra aumentó y alcanzó el pico máximo en septiembre del año pasado, cuando se necesitaba ahorrar el equivalente a más de 21 años de sueldos para comprar una propiedad de esas características.

Según las cifras, el año en el que se desató la pandemia fue el peor y, aunque ahora el panorama mejoró levemente, el indicador aún se ubica muy por encima del promedio de las últimas dos décadas, que se mantenía en 7,57 años. Ante estas cifras, Bryn señala que una de las principales causas es la caída del salario real medido en dólares. Actualmente, el sueldo promedio se ubica en US$345. El punto máximo fue en 2017, cuando un trabajador cobrara US$1140. En los últimos 20 años, el promedio fue US$662.

“La devaluación constante del dólar genera que los argentinos ganemos cada vez menos”, analiza Bryn y agrega, en relación a la comparación internacional, que los salarios argentinos medidos en moneda estadounidense “son mucho más bajos que los internacionales”. “Un empleado de sistemas local gana menos de la mitad de lo que gana alguien con el mismo puesto en Chile, Brasil o Colombia”, remarca.

Los especialistas ven difícil una recuperación de la compraventa en el corto plazo. Para Germán Gómez Picasso, titular de Reporte Inmobiliario, hay un factor clave: “No puede haber mercado inmobiliario medido en dólares con cepo”. Además, señala que la inflación y la falta de acceso a créditos hipotecarios son otros dos problemas que dificultan el acceso a la vivienda.

Por su parte, Bryn sostiene que es imposible pronosticar cuándo repuntará el sector y señala que, para que la situación mejore, en principio tendrían que aumentar los sueldos en moneda local, para que sean más competitivos a nivel mundial. Además, agrega: “Debería haber menor presión fiscal, estabilidad económica, previsibilidad, más inversiones y menos devaluaciones”.