Periodista

Con el fin de conocer el clima existente entre los hombres de negocios y de la construcción de Mendoza, Econstrucción realizó una encuesta en la que participaron más de 100 miembros de nuestra comunidad digital.

En este contexto, la mayoría de los participantes no cree que haya demasiados cambios este 2021 en relación a lo sucedido el año pasado cuando las cifras generales mostraron diversas realidades ya que hubo una gran caída en la obra pública y en las inversiones de largo plazo, por un lado y, por el otro, una suba en la venta de materiales y en las obras privadas pequeñas y medianas.

De este modo, 6 de cada 10 encuestados (62%) creen que el sector se mantendrá en los niveles que venía. Sin embargo, el 27% aún apuesta a que la construcción se convierta en el motor que traccione la economía.

Dado el gran dinamismo del rubro, tal vez la esperanza esté en las promesas en danza por parte de la Nación como Procrear o en que terminen de despegar algunos proyectos privados de envergadura que no pudieron concretarse el año pasado.

Esto debido a que casi ninguno de quienes completaron la encuesta espera que la Provincia logre ejecutar algo de la obra pública presupuestada. Así, a la pregunta de “si cree que el gobierno provincial podrá ejecutar un presupuesto interesante en obra pública”, el 70% estima que “no podrá demasiado”, mientras que el 21%, directamente, piensa que no habrá posibilidades de hacer nada.

Por último y más allá del comportamiento dispar que mostró el sector en el año de la pandemia, la mayoría de los encuestados apoyó la opción de que la construcción acompañará los números generales de la economía. Es decir que si la economía se reactiva, el sector también lo hará pero que si –de lo contrario- sigue cayendo, el rubro acompañará la baja.

Así, un 56,8% votó que –como el resto de los sectores- la construcción estará influida por la macro general y el 32% expresó que “es muy probable” que eso suceda.