Es mendocina una de las 10 mejores incubadoras de startups del país

La Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Cuyo, lleva 99 proyectos incubados desde 2004, en su mayoría de base tecnológica.

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Son 489 las incubadoras de start-ups registradas en el Ministerio de Producción hasta fines del primer semestre. Se trata de organizaciones privadas o mixtas, que acompañan y aceleran el crecimiento de los proyectos de los emprendedores, por medio de asesoramiento y capacitación. Pero la clave de su atractivo para los emprendedores es su rol como asistentes financieros: a través de las incubadoras, proyectos sin más capital que las ideas y el empuje, pueden acceder al financiamiento “blando” del Estado.

“Proporcionan servicios que las nuevas empresas no pueden obtener por su cuenta, ya sea porque carecen de recursos o por no tener clara la orientación de su negocio. De esta manera, personal técnico y experimentado acompaña a los emprendedores para evaluar si su idea o proyecto tiene viabilidad técnica, financiera y de mercado”, explica Patricio Gigli, director nacional de Asistencia a Emprendedores y Pymes.

De las casi 500 incubadoras registradas, sólo 180 presentaron al menos un proyecto de financiamiento ante Producción, hasta fines del primer semestre. Integran la denominada “Plataforma de Instituciones Especializadas de Apoyo Emprendedor”.

Con una actividad aún incipiente, son elocuentes las conclusiones de los emprendedores que atravesaron con relativo éxito la experiencia de iniciar sus proyectos en una incubadora. La mayoría destaca que el rol más preciado de las incubadoras de emprendimientos es el de brindar acceso al financiamiento estatal.

En contados casos, algunas valoran la ayuda en la confección del modelo de negocios, o bien las herramientas para profesionalizar áreas de gestión. Pero el principal blanco de quienes inician sus startups y deciden postularse ante una incubadora son, efectivamente, los programas del Ministerio de Producción y de las provincias. Apelan a este recurso tanto para el desarrollo de software, como para sumar fuerza de ventas, comprar insumos, invertir en equipamiento o sobrevivir financieramente.

Según un informe realizado por la revista Pymes, una de las mejores incubadoras según la medición de desempeño que desarrolló el Ministerio de Producción, es mendocina. El estudio se basó en la presentación de proyectos de financiamiento, los casos de éxito, las metodologías de incubación y servicios que brindan, y el acompañamiento a emprendedores, guías de incubación y servicios que brindan, y el acompañamiento a emprendedores.

La provincia de Mendoza tiene nueve incubadoras activas y 35 planes de startups en busca de financiamiento ante el Ministerio de Producción de la Nación. Pero la Incubadora de Empresas de la Universidad Nacional de Cuyo, lleva 99 proyectos incubados desde 2004, en su mayoría de base tecnológica.

“Hay tres etapas. Una de 45 días, involucra capacitaciones y asistencia técnica para mejorar las propuestas iniciales y cumple el rol de inducción de los emprendedores. Una vez seleccionados, comienza la preincubación, de seis meses con opción a 12, para validar técnica y económicamente las propuestas. La siguiente es la incubación, de dos años con uno más de opción, para la puesta en marcha de la empresa y la comercialización de los productos o servicios”, especifica Juan Pablo Bustos, coordinador de Desarrollo Emprendedor de la Universidad.

Además de asignar un tutor por proyecto, los beneficios que ofrece la incubadora incluyen oficinas de trabajo, asesoramiento, red de contactos, apoyo institucional, promoción y difusión de proyectos, vinculación con fuentes de financiamiento, coaching para presentarse en concursos, una red de mentores y ámbitos para el intercambio de experiencias emprendedoras.

Un elemento claramente diferencial de esta propuesta es la posibilidad que tienen los emprendedores de trabajar con la empresa universitaria Uncusa Sapem. “Es una sociedad anónima, con participación mayoritaria de la Universidad Nacional de Cuyo, que contribuye a la comercialización e inserción de los emprendimientos. Las empresas incubadas retribuyen mediante una participación accionaria minoritaria”, explica Bustos.

Una de los proyectos incubados por Uncusa fue la comercializadora de mesas para corte por plasma a control numérico computarizado Electro Green, representante de las compañías Hypertherm y Victor Thermal Dynamics.

“Uncusa nos permitió emitir facturas A y ocupar el IVA de las compras, sin tener nuestra propia sociedad anónima, y además con asesoría contable”, dice Martín Cruz, socio de Electro Green.

“El único aspecto negativo fue la lentitud a la hora de manejar el dinero. El hecho de tener que estar moviendo los fondos en la cuenta de Uncusa fue un poco engorroso. Pero se entiende ya que, al tratarse de una sociedad anónima de un ente público, tiene que manejarse con mucho cuidado y de forma completamente transparente”, agrega.