En el centro, Germán Masera (enólogo y líder del proyecto) con Ayelén Bonetto (su esposa y socia) y Sebastián Masera (su hermano y encargado de Imagen y Comunicación).

Luego de estudiar Enología en la Universidad Juan Agustín Maza y de trabajar para grandes
bodegas como Viña Cobos, Finca El Origen y Finca Sophenia en Mendoza; Bodega Noemia en la Patagonia; Pingus Winery y Quinta Sardonia en España, Germán Masera decidió emprender un proyecto propio junto a su esposa Ayelén Bonetto y a su hermano Sebastián Masera.

“Somos una familia de trabajo, con una fuerte conexión vitivinícola ya que nuestros abuelos
fueron productores y viticultores. El impulso de generar algo propio siempre estuvo latente y en el año 2011 logramos concretarlo. Comenzamos a explorar variedades no convencionales en el valle bajo de Tupungato para producir nuestros vinos. Es una zona de larga tradición agrícola donde los inmigrantes plantaban frutales y viñas debido a que el agua de la cordillera llegaba hasta allí”, explica Germán.

“Escala Humana nació con el propósito de concretar un sueño en familia y de acercar el vino, un producto de culto que a su vez está presente en todas las mesas. Nuestras uvas provienen de Tupungato y El Peral y el proceso de elaboración lo hacemos en Viña Los Chocos, una bodega a la que también asesoro”, comenta.

Puesta en marcha, reconocimientos y proyecciones

Una de las variedades que la bodega desarrolla es Malvasía (tiene su origen en Grecia y se
expandió en Europa y en algunos países de América como Perú).

“La primera línea que lanzamos fue Livverá Malbec y Malvasía, vinos expresivos que se
acomodan a todo tipo de gastronomía, desde una pizza hasta un plato sofisticado y han tenido muy buena aceptación. Fuimos creciendo, incorporamos maquinaria y comenzamos a exportar a Perú, Inglaterra y otros mercados. Hoy estamos presentes en 12 países. Mi esposa Ayelén está a cargo de la parte comercial y mi hermano Sebastián, del diseño y la comunicación”, indica.

En 2018, la bodega sumó viñedos de la zona El Peral. “Es un lugar alto, cercano al pedemonte, donde también vivimos. El suelo es arcilloso y las viñas muy antiguas y muy interesantes para la elaboración. Hoy estamos finalizando la primera añada de Malbec y Semillón bajo la línea Credo, con una partida limitada y de alta gama.

Al consultarle por la inversión inicial del proyecto, destaca: “Hemos invertido alrededor de
100.000 dólares principalmente en maquinaria, lo que nos permite tener una capacidad de
producción de 80.000 botellas al año”.

Recientemente, los vinos de Escala Humana Wines cosecharon diferentes premios. Credo
Semillón 2018 fue reconocido por Tim Atkin como “Vino Descubrimiento del Año” y obtuvo 96 puntos en su reporte especial de Argentina 2021 mientras que Credo Malbec 2018 consiguió 94 puntos. En tanto, los vinos Malvasía 2020, Beguignol 2020, Malbec 2019, Cabernet Sauvignon 2020 y Sangiovese 2020 de la línea Livverá lograron 94, 94, 92 92 y 91 puntos respectivamente.

En la guía Descorchados 2021 también hubo excelente puntajes: Credo Malbec 2018 (97
puntos), Livverá Cabernet Sauvignon (95 puntos), Credo Semillón 2018 (94 puntos), Bequignol 2020 (94 puntos), Livverá Malbec 2019 (93 puntos) y Livverá Malvasía 2020 (93 puntos).

“Estamos en un proceso de consolidación del proyecto que acompañamos con un restyling de nuestras presentaciones, fruto de repensarnos permanentemente e ir siempre por más. Hay buenas proyecciones de crecimiento para este año y esperamos seguir creciendo”, finaliza Germán.