Escuchar a Jesús Esteban Rossi es abrir la cabeza a ideas disruptivas y conceptos que invitan a la reflexión y al cuestionamiento de la realidad educativa. Apasionado por la educación -“viene de familia”, asegura- (su abuelo, madre y tíos se han desarrollado en este ámbito) y por la oratoria, al finalizar la secundaria estudió profesorado de Educación Física en Mendoza. Luego se especializó en Gestión organizacional en la Universidad Austral y con 20 años de experiencia decidió concretar la carrera de maestro de educación primaria. A lo largo de su recorrido ha sido director de diferentes colegios de la provincia, tutor de adolescentes y encargado del área de padres. Hoy se desempeña como coordinador de Estudios del colegio María Reina que abrió sus puertas en el año 2020 en Godoy Cruz.

A nivel general, ¿cómo definiría el escenario actual de la educación?

Creo que estamos en un momento bisagra, entre la escuela tradicional (con una estructura rígida, burocrática y estructurada) y una nueva educación que de alguna manera abandona el resultado para centrarse en la trayectoria del aprendizaje.

El gran desafío al que nos enfrentamos es trabajar en un proyecto a futuro en una escuela del pasado que dificulta la innovación. El mundo cambió y lamentablemente, la escuela no acompañó esa evolución.

En las reuniones de padres que coordino empiezo preguntando conceptos básicos de la escuela primaria y nadie los recuerda. Esto nos da la pauta de que tuvimos una formación memorística y no incorporamos aprendizajes significativos, por lo tanto, quedaron en desuso dentro de nuestro cerebro.

¿Cómo se construye la “trayectoria del aprendizaje”?

La nueva educación tiende a garantizar aprendizajes significativos unidos a una emoción. Las emociones nos ayudan a que los aprendizajes ocupen otro lugar en el cerebro, lo que nos permite evocarlos y recordarlos.

La escuela tradicional tomaba al educando como un recipiente vacío en el que había que colocar cierta cantidad de contenidos. El cambio de paradigma educativo sigue considerando que el contenido es importante pero la trayectoria para incorporarlo también lo es. Por intermedio del contenido tengo que ser capaz de proveer herramientas. El enfoque es formar a los chicos en capacidades y habilidades blandas. Trabajar en equipo, lograr consensos entre diferentes opiniones, ser empáticos, solidarios, perseverantes, flexibles, colaborativos y tolerantes son algunas de ellas.

Dentro de 20 años, un chico de 6 estará insertándose en el mundo laboral y no sabemos cómo será ese mundo… Por eso estoy convencido de que la provisión de herramientas es la clave para prepararlo.

¿Cómo se evalúan estas capacidades y habilidades?

La puntuación del 1 al 10 no garantiza el triunfo profesional. De hecho, las áreas de Recursos Humanos de las empresas no se fijan en analíticos ni promedios sino que evalúan a fondo las habilidades blandas.

Por ejemplo, el método ABP (aprendizajes basados en proyectos) que involucra a distintas áreas y materias permite evaluar la trayectoria del aprendizaje. Organizados en grupos reducidos, los estudiantes deben resolver un desafío determinado a través de la investigación y construcción del conocimiento. En algunos casos, el trabajo final puede ser una presentación oral pública, en otros, la publicación de un blog con información científica o la creación de una página web según el proyecto asignado.

En este tipo de proyectos, el desempeño puede evaluarse a través de rúbricas que los educandos conocen de antemano. La rúbrica siempre evalúa de manera positiva distintos aspectos formativos como la expresión oral, la capacidad de constatar ideas, la tolerancia de otros puntos de vista, entre otros.

¿Cómo cambia el rol del docente en este paradigma?

El rol del docente muta al de un mediador entre el mundo real, la información y lo que el educando es y trae. Todas mis clases empiezan con una pregunta y son los chicos quienes dan las respuestas. Son ellos mismos, escuchándose y contrastando información y experiencias, quienes se dan cuenta de si están equivocados o no y así se enriquecen mutuamente.

¿Cómo trabaja el colegio María Reina para adaptarse a la nueva realidad educativa?

El colegio abrió sus puertas en el año 2020 y está certificado por Google. Desde el comienzo del proyecto buscamos a docentes de mente ágil, dispuestos a patear el tablero, a desafiar a los educandos y sobre todo, a escucharlos. De esta forma, logramos conformar un gran equipo y garantizar la calidad educativa aún durante el cierre de la presencialidad.
También destinamos una importante cantidad de recursos edilicios y de innovación en consonancia con el nuevo paradigma de la educación y trabajamos con el método ABP.
Hay una apuesta clara por la formación en inglés, en robótica y tecnología (para acceder al pensamiento y lógica computacional), así como una visión ambientalista y promoción de virtudes, valores humanos y buenas prácticas.