Las exportaciones de vino continúan creciendo fuerte este año, a niveles récord. Sin embargo, la falta de barcos y contenedores a nivel global preocupa cada vez más a las bodegas, según publicó diario El Cronista.

Los vinos, listos para ser enviados al puerto, se acumulan en bodegas o, si llegan a la terminal, quedan a la espera de encontrar lugar en los buques.

Por el momento, la crisis de envíos aún no se nota en las estadísticas difundidas por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), pero en el sector creen que en septiembre los números serían elocuentes y podrían dar cuenta de ese freno logístico.

Entre enero y agosto, las ventas de vinos fraccionados al exterior aumentaron 10,9% en volumen, a 1,46 millones de hectolitros, y 18,3% en dinero, a u$s 540,7 millones, con respecto a igual periodo de 2020, según datos del INV.

Sí hay una baja en los envíos a granel, tras el fuerte incremento de 60,1% del año pasado en litros: caen 41,4% hasta agosto en volumen, a 825.737 hectolitros, y un 11,9% en valor, a u$s 51,31 millones.

Así, en total, las exportaciones de vino crecen 14,9% en dinero y suman u$s 592 millones en lo que va del año.

A nivel general, los Estados Unidos, el Reino Unido -con un gran crecimiento en 2020-, Brasil, Canadá y China son los principales destinos en divisas para los vinos argentinos.

El tipo de cambio más competitivo frente a años atrás y la reapertura de restaurantes, bares y hoteles en el exterior, tras el cierre por el Covid-19, impulsa la demanda este año.

De hecho, si la falta de contenedores, por la alta demanda comercial global, especialmente entre Asia y Estados Unidos, no sigue poniendo freno a las exportaciones, este año podría cerrar en un récord histórico en dólares. Pero con el correr de las semanas, lejos de aliviarse, ese problema se agudizó.

“En los 12 meses acumulados a junio pasado, las exportaciones de vino suman u$s 900 millones. Este año, podríamos batir el récord histórico y acercarnos a los u$s 1000 millones en ventas, si la escasez de contenedores a nivel global y de botellas de vidrio en el mercado local no frenan la tendencia”, explicó Maximiliano Hernández Toso, presidente de Wines of Argentina (WofA), ente de promoción de los vinos argentinos en el exterior.

De llegar a esa cifra, este año el vino argentino superaría en el exterior el récord histórico de 2012, cuando lograron ventas por u$s 918 millones.

“Hasta ahora, el problema logístico no se ve en las estadísticas, pero todas las bodegas estamos acumulando productos, ante la demora para poder exportarlos. Lo importante es que se rompió la tendencia de estancamiento en exportaciones que registrábamos en años previos. Pero no sabemos si la falta de contenedores y barcos se evidenciará en los números de septiembre o si aún no se nota porque, de no existir ese problema, estaríamos quizás creciendo a una mayor tasa”, agregó Hernández Toso.

“Creo que en septiembre se notará la falta de contenedores en los números. Además de la escasez global, llegan menos barcos por las restricciones a las importaciones. Afecta tanto a las bodegas que venden vino fraccionado como a granel. Si antes los padecían algunas empresas y los afectaba en parte, ahora es un problema más general, para todas. Se demoran envíos y se acumulan productos”, explicó Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA).

Desde Bodegas de Argentina también mostraron preocupación por la falta de barcos, contenedores y, también, botellas de vidrio. “No sólo no hay barcos, no hay contenedores, entonces no podemos siquiera llegar a los buques. Y cuando lo hacemos, quizás no tienen capacidad. No sólo pasa en el puerto de Buenos Aires; lo mismo sucede en el de Chile. La mayoría de las bodegas envían hoy vía Chile, en parte por cercanía, pero también porque es una terminal más predecible en cuanto a costos. En el puerto de Buenos Aires siembre se agrega un costo extra por un tema u otro”, comentó Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina.

“Además, se suma la falta de botellas de vidrio, otro problema que también lleva a tener órdenes frenadas, al no poder enviarlas”, agregó. Por eso, explicó Ortiz, “algunas bodegas están enviando a granel y envasando el vino en el exterior o para venderlo como vino tirado en gastronomía, para que no se sigan acumulando pedidos”, explicó.

Ante la falta de barcos y contenedores, las bodegas evaluaban la posibilidad de exportar por avión. “Pedimos costos, pero son imposibles, exorbitantes. Con los precios que nos pasaron, sería inviable exportar por esa vía”, dijo Ortiz.

Al respecto, Hernández Toso comentó que los aviones “tienen poca capacidad para enviar vinos, más allá del costo. Y destacó, como Ortiz, que el puerto de San Antonio (en Valparaíso, Chile) es hoy más elegido por las bodegas que la terminal porteña. “Hace tres años, el 70% de los envíos se hacían por Buenos Aires y el 30% por Chile. Eso fue cambiando y ahora la mayoría envía por el puerto de San Antonio, uno de los más eficientes de América latina, mientras que el de Buenos Aires debe estar entre los más ineficientes. El costo logístico por tierra, a uno y otro, es similar”, aclaró. Fuente: Cronista