Mendoza 25 de junio de 2020 Estilo Francis Mallman Entrevista al chef argentino Francis Mallman en el restaurante Kaiken en Vistalba Lujan de Cuyo Foto:Jose Gutierrez / Los Andes

El prestigioso chef Francis Mallmann pasa sus días de cuarentena en Mendoza, en donde cuenta con varios emprendimientos gastronómicos, al igual que su pareja la chef Vanina Chimeno, pero no escapa de la gran crisis que se ha desatado en torno a la pandemia de coronavirus.

Los rumores corrían desde hacía varios días y fueron confirmados por el propio cocinero al programa Rumbo Directo, por radio Nihuil, el multipremiado restaurante 1884, apostado en la histórica bodega Escorihuela de Godoy Cruz cerrará sus puertas.

La decisión llegó luego de que se aplicara la modalidad de delivery pero, según Mallmann, no funcionó.”No ayuda a pagar los costos. Por lo tanto, decidimos cerrar hasta que las cosas mejoren”, aseguró.

El restaurante 1884, de Francis Mallmann, está ubicado en Godoy Cruz, Mendoza

Son alrededor de 30 empleados los que perderían su empleo con este cierre, aunque el chef no pierde la esperanza de volver a abrir el año próximo cuando espera que retorne el turismo internacional.

El chef además descartó que el resto de sus emprendimientos corran la misma suerte, por el momento, y se mostró muy optimista sobre el futuro. “Creo que la industria del turismo en Mendoza tiene mucho futuro. Estoy convencido en que es el destino turístico más importante del país. El vino y las bodegas han hecho un trabajo increíble para atraer a ese turismo, mostrandole a la gente la infraestructura y la geografía que deja a los visitantes sin habla. Todo esto apoyado por los gobierno que, en los últimos 25 años, han hecho un cambio importante para que Mendoza sea el destino que es hoy”, reflexionó.

A pesar de sus buenos augurios, el cocinero señaló estar consciente sobre el complicado presente que vive el sector y afirmó sentirse “triste” por la situación. “Estas son las malas que parece que no se terminan pero sí saldremos y tal vez, lo haremos mejor”, sostuvo.

Ramos Generales, el último de los proyectos que se instalaron en Mendoza bajo su sello y la bodega Kaiken, continuará con sus puertas abiertas. Sobre él, Mallmann aseguró que se está trabajando muy bien y se trata de un emprendimiento de “mucho éxito”.

Con respecto a Orégano y María Antonieta, los dos restó que tienen al frente a Vanina Chimeno, ambos mantendrán su atención aunque, en el caso del segundo, el chef expresó que su logística implica un gran presupuesto y que también se ha visto afectado por la falta de turismo.

El cocinero brindó varias aclaraciones en el programa Rumbo Directo, por radio Nihuil, que a continuación reproducimos

-¿Qué va a pasar con 1884?

El contexto es difícil. 1884 tiene 23 años de trayectoria en la Ciudad y hemos decidido momentáneamente cerrarlo, y esperar a que vuelva el turismo. Nosotros dependemos mucho del turismo. El 95 por ciento de nuestra clientela es turistas. Entonces es muy difícil operar un restaurante sin turismo. Intentamos hacer Delivery, no funcionó, porque no ayuda a pagar los costos. Entonces decidimos cerrar hasta que las cosas mejoren.

Yo creo que la industria del turismo en Mendoza tiene muchísimo futuro. Soy muy optimista. De hecho, estoy convencido de que es el destino turístico más importante del país. Creo que las bodegas han hecho un trabajo increíble apoyando ese turismo, mostrándole a la gente una arquitectura y una geografía que deja a la gente sin habla, y eso apoyado por los gobiernos que en los últimos 25-30 años hicieron cambios importantes para que Mendoza sea el destino que es hoy. Asi que yo soy optimista, es un momento triste, de introspección para todos, donde es difícil hablar porque estamos tristes, todos, toda la humanidad está triste.

Creo que tenemos que tener optimismo. Estas olas malas que parece imposible salir de ellas van a pasar y vamos a volver a ser lo que éramos antes, y quizá un poco mejores.

-Y en cuánto a sus otros proyectos en Mendoza, ¿cómo siguen?

Kaiken que es un proyecto nuevo en Vistalba, lo abrimos unos diez antes de la pandemia, y cerramos, y ahora volvimos a abrir cuando nos dieron permiso. Es un lugar que está trabajando mucho, muy exitoso, es un lugar de buenos sándwiches, de horno de barro, de planchas, de parrillas, y pasa todo al aire libre, entonces es más fácil. Sábados y domingos  obviamente son los días que trabajamos. El resto de la semana estam os cerrado.

Orégano está abierto, desayuno, almuerzo, cena. Vanina, mi mujer, creó ahí un almacén para que la gente pueda comprar vinos, harinas orgánicas y otras cosas. Y Maria Antonieta está como 1884, está muy complicado porque también depende mucho del turismo, y necesita mucha gente para operar, mucho personal.

La idea es volver, estamos haciendo un cierre muy prolijo. Nadie sabe cuándo esto va a mejorar. Mi sensación y esa es la razón por la cual decidimos cerrar, es que tenemos por lo menos un año de espera, hasta que vuelve el turismo a Mendoza. Es que con la furia que tiene la pandemia en todo el mundo, y en especial en los países vecinos, Brasil, que nos trae el 50% de la clientela todas las semanas a Mendoza, es muy difícil que el gobierno argentino permita que entren extranjeros al país durante mucho tiempo. Todos soñamos con la vacuna pero mientras tanto, creo que la decisión responsable es cerrar y esperar para llegar a un horizonte mejor una vez que podamos abrir.

-¿Te tocó vivir en algún momento de tu vida profesional una crisis como la actual?

Tengo 11 restaurantes en distintas partes del mundo. Por la pandemia, estuvieron cerrados todos durante muchos meses. Empezamos a trabajar otra vez en el restorán de Francia, con mucho éxito, en Miami volvimos a abrir también hace dos semanas, con buen volumen de gente. Estados Unidos está muy complicado, estamos operando dentro de una sociedad que está creciendo en infectados día a día. Estamos muy atentos a lo que pasa, porque todos los países tienen distintas políticas de apertura y políticas sanitarias.

-¿Cómo imaginás el día después?

Es un momento muy difícil y triste para todos, individualmente, para las empresas, para las familias pero yo creo que en el mediano plazo va a traer cosas buenas, porque esta introspección que tuvimos todos de pasar solos, en familia, mirándonos, revisando nuestras vidas le va a hacer bien al futuro del planeta. Creo que el planeta necesita cambios, como todos sabemos, y creo que esta pandemia con el drama que ha traído y la cantidad de muertes y enfermos, al final va a dejar algo bueno para la tierra, y eso me da mucha ilusión y optimismo.

-¿Cómo ves el potencial de Mendoza. Qué le está faltando a la provincia?

-Siempre es fácil, sentado en una silla, criticar las cosas que uno ve. Yo siento que la provincia está bien, es una provincia que tiene un atractivo internacional muy muy fuerte. El vino es el mejor embajador de la Argentina. Lo dije en el año 90, había empezado mi carrera hace mucho, pero en esa época yo decía que veía que iba un tren hermoso andando por el mundo que era el vino Malbec y yo me subí al escalón, y ahí viajé aferrado a esos vinos, y a la imagen de la Argentina que lograron esos vinos, para potenciar mi carrera. Yo le veo mucho potencial a Mendoza, y a todos los vinos de Argentina, y a los bodegueros que buscan la calidad y que se han establecido como una voz muy importante en el mundo del vino.

-¿Cómo son tus días en Mendoza?

Tengo dos hijas chiquitas, mi vida era arriba de un avión durante los últimos 20 años, seis vuelos por semana. Estoy muy feliz haciendo floreros, cociendo, cocinándole cosas ricas. Va a ser difícil volver al avión. Estoy muy bien. Tengo mucha ilusión y optimismo en Mendoza.