Por la fuerte caída del consumo, la tradicional heladería Freddo, en manos de varios grupos inversores -entre ellos, Pegasus-, comenzó un proceso de reconversión de su negocio.

La tradicional marca de helados artesanales cerrará su planta de Balvanera, donde trabajan unas 60 personas y tercerizará su producción en varias plantas que no son de su propiedad.
Por otro lado, dejará de impulsar una comercialización mixta con locales propios y franquicias para pasarlos todos a terceras manos.

En la compañía confirmaron que buscarán varias plantas de “primera línea” para la producción de helado.

En la empresa afirmaron que este año el consumo bajó más que en años anteriores y cuestionaron los altos costos de producción por problemas de logística, certificaciones y habilitaciones.
De las 120 heladerías, unas 20 son propias y dejarán de serlo para convertirse en franquicias.

La idea es quedarse con el prestigio de la marca y las gestiones del marketing, la fabricación, la compra de insumos y el transporte del helado.

“La empresa viene trabajando en varios cambios para ampliar su presencia en el mercado nacional e internacional. Freddo se asegurará mantener el control sobre el proceso productivo artesanal y sus recetas únicas que garantizan su sabor y calidad de siempre. Además, buscará abrir 50 nuevos locales en los próximos 24 meses para consolidar su liderazgo en el mercado”, dice un comunicado difundido por la compañía.

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