Periodista

Con una inversión de 2 millones de dólares y cuatro años de trabajo intensivo desde la
concepción del proyecto, la Fundación San Andrés inauguró hace unas semanas una nueva
sede en Panamericana, en la calle Renacimiento de Godoy Cruz antes del ingreso a Palmares donde había un edificio que funcionaba como un hotel y luego fue un geriátrico.

El nuevo lugar tiene 3.000 metros cubiertos y no solo fue refuncionalizado y remodelado en su totalidad sino que, además, se construyó desde cero una torre robótica de tres pisos. Así, en una suerte de extensión del espacio original, se encuentra la tecnología y los equipos destinados a mejorar la rehabilitación de los pacientes.

El desarrollo convierte, así, a la Fundación San Andrés en la más importante en su tipo de
Sudamérica. En esta torre tecnológica que funciona con robótica –un adelanto técnico de
avanzada- entre otras cosas hay equipos que simulan el movimiento del brazo o la pierna para que las personas que han perdido su movilidad puedan estimularse de manera más efectiva y con componentes virtuales que estimulan otras áreas como la visual y la cognitiva.

Sin embargo, aclaró el director de la Fundación, Eduardo Buffagni, el éxito de la tecnología se basa en los profesionales y seres humanos que se encuentran detrás no solo con su calidez sino, sobre todo, con su formación académica continua, profesionalismo y amor por lo que hacen.

La remodelación de la obra inaugurada en Godoy Cruz implicó, entre otras cosas, reestructurar todos los espacios a las necesidades de la rehabilitación. Así, se ensancharon puertas, se ampliaron salas y se adaptaron baños en los tres pisos del edificio original; además de la mencionada torre de robótica.

Con este nuevo edificio, la Fundación cuenta con 24 camas de alta complejidad que se suman a las 24 existentes en la sede de Emilio Civit. La terapia intensiva fue trasladada al flamante centro ya que la apuesta es a continuar creciendo en ese espacio que, si bien es alquilado por el momento, ofrece la posibilidad de adquirir el terreno. De allí la idea de seguir con la obra para -en unos tres años más- terminar de mudar la parte de la clínica que se encuentra en la quinta sección.

Doctor Eduardo Buffagni, director de la Fundación San Andrés

“Se ha construido especialmente como un centro de alta complejidad”, remarcó Buffagni al
tiempo que recordó que es el único proyecto de salud que se ha hecho en Mendoza
prácticamente desde cero con una metodología y una tecnología que nada tiene que envidiar a países más desarrollados. De hecho, en 2015 la Clínica fue reconocida a nivel mundial por estas características.

“Es un adelanto técnico muy avanzado”, se enorgulleció Buffagni al tiempo que rescató el
apoyo obtenido tanto del Gobierno de la Provincia como del Municipio de Godoy Cruz. Este
último se trató, principalmente, de una suerte de facilitación logística con el fin de no demorar excesivamente las habilitaciones y supervisiones debido a que el edificio cumple con todas las normas requeridas para un lugar destinado a la salud.

La obra estuvo parada durante un tiempo hasta que la Fundación logró un crédito del banco
Nación –con gestión local- para poder finalizarla al tiempo que con el programa Mendoza
Activa pudieron terminar de comprar los materiales. Con componentes altamente dolarizados, el director de la San Andrés tuvo la visión de haber comprado los robots para rehabilitación hace tiempo ya (con un dólar mucho más bajo que el actual).

La Fundación

La Fundación San Andrés es reconocida en diversos ámbitos por su trabajo en rehabilitación, con especial foco en pacientes que sufrieron Accidentes Cerebro Vasculares (ACV). Desde hace 30 años trabaja con el fin de que las personas retomen su vida lo más próxima a como era antes de sufrir éstos u otro tipo de accidentes así como enfermedades que atentan contra la capacidad de movilidad e independencia de las personas.

En la actualidad, y también gracias a la tecnología con la que cuenta, este centro de
rehabilitación de alta complejidad ha desarrollado una técnica con robot para sacar a las
personas rápidamente de la ventilación mecánica; lo que se ha utilizado mucho en pacientes con Covid con su posterior y correspondiente rehabilitación.

“La diferencia, no obstante, la hace el recurso humano que está sobre el paciente”, volvió a
remarcar Buffagni quien relató que son 300 empleados entre las dos sedes y que, pronto, la clínica tendrá una unidad de diagnóstico rápido para los ACV, dolencia en que son especialistas ya que llevan tratados más de 2.000 casos. Es un proyecto de interés provincial. Centro de formación también. Gente se capacitan todos muy especializado con 30 años.