-¿Por qué decidieron lanzar el edificio AAA en este momento? ¿Qué oportunidad advierten?

El proyecto del edificio AAA es el resultado de una alianza estratégica con Sancor Seguros quien tomará parte de los m2 disponibles para concentrar toda su operación regional. Vemos una oportunidad sobre los restantes m2 porque Mendoza tienen déficit de oferta en este tipo de edificios que es requerido por empresas de primera línea que demandan buenas ubicaciones, infraestructura premium, plantas libres colaborativas, entre otras cosas.

Por ejemplo, las empresas de la economía del conocimiento dependen en gran medida del talento que puedan atraer y retener para ser exitosas, y resulta indispensable contar con espacios de trabajo que respondan a las exigencias de sus colaboradores. Esta nueva tendencia de espacios centrados en las personas, agradables, dinámicos, que faciliten la sociabilización y el intercambio entre pares han convertido a los espacios de trabajo en activos claves de las empresas del conocimiento.

En el marco de una política pública muy enfocada en convertir a Mendoza en una capital del conocimiento este es nuestro aporte desde el sector privado.

-¿Cómo ves el negocio del real estate en cuanto a los costos extras que representan los protocolos en las obras y las ventas?

Como todo cambio repentino supone un desafío para las empresas que tienen que adaptar su forma de trabajar. Será determinante la capacidad de cada empresa en adaptarse rápido a esos cambios y es muy importante estar en los detalles, hacer una revisión constante de los costos y tener una buena planificación para evitar sobrecostos por ineficiencias.
Somos muy respetuosos de los protocolos porque son necesarios para cuidar a nuestros colaboradores, clientes, proveedores. En nuestra experiencia requirió un esfuerzo muy grande al principio pero hoy es algo incorporado en nuestros equipos de trabajo.

-¿La escasez de dólares y el cepo recargado pueden empujar el lanzamiento de nuevos proyectos, si se tranquilizan un poco las condiciones financieras?

En general, los argentinos encontramos en los ladrillos una forma de resguardar nuestros ahorros, sobre todo en épocas de crisis.
Esta realidad, sumada a una coyuntura donde los costos en dólares para construir están por debajo del promedio histórico puede incentivar el lanzamiento de nuevos proyectos.

¿Cómo está sobrellevando la pandemia el Grupo Presidente? ¿Qué medidas concretas tomaron para hacerle frente al parate de la construcción?

El próximo año el Grupo Presidente cumple 50 años. Medio siglo ininterrumpido invirtiendo y apostando en la provincia y el país, no solo en construcción sino también con Palmares, Farming Presidente en el sector agroindustrial, Hotel Diplomatic en el sector turismo, entre otras inversiones. En todos estos años hemos podido sobrellevar muchas épocas complicadas al igual que esta pandemia. No ha sido fácil pero hay cierto ADN empresarial que nos permite analizar y actuar con rapidez, suavizar las caídas y aprovechar las oportunidades.

En concreto, pudimos aprovechar la escala y diversidad del grupo relocalizando personal en actividades que sufrieron menos el impacto de la pandemia priorizando así las fuentes de trabajo de nuestros colaboradores. De a poco vamos volviendo a la normalidad.

-¿Qué está ocurriendo en términos de ventas hoy?

Este mes comenzamos con la comercialización de oficinas. Esperamos tener buena recepción de los clientes, sobre todo de aquellos que puedan aprovechar sumarse al proyecto en una etapa temprana.

-¿Cuáles son sus proyectos principales hoy y en qué punto están?

Los principales proyectos de la constructora hoy son: Las Lomas y el edificio de oficinas AAA en Palmares Valley.
Las Lomas es un proyecto terminado con bastantes departamentos ya ocupados y está en la etapa final de comercialización con los últimos departamentos disponibles.
El edificio de oficinas AAA está en etapa inicial de obra y comercialización.
Por otro lado, estamos analizando otros proyectos residenciales de altísimo potencial en la 5ta sección y en la zona de Palmares.

-¿Qué medida sugeriría para empujar la actividad privada en este contexto?

Lo principal es “confianza” y “previsibilidad”, esto es la base de cualquier economía sana. Si el sector privado observa un plan concreto y lógico y confía en la voluntad política de ir solucionando los problemas, las inversiones aparecerán.
Sería bueno empezar a enviar las señales correctas respecto de una política de cuentas públicas ordenadas, la coincidencia de las fuerzas políticas sobre una agenda común de desarrollo, la revalorización del sector privado y empresarial como motor del crecimiento, la defensa de la ley y las instituciones.