El próximo lunes, en el marco del comienzo de la Vinexpo, en Bordeaux (Francia) se realizará la Asamblea anual de la Federación Internacional de Periodistas y Escritores del Vino (FIJEV) -según su sigla en francés: Fédération Internationale des Journalistes et Écrivains du Vin et des Spiritueux- entidad en la que en la actualidad hay un solo representante de la Argentina, y en ese sentido la reconocida enóloga española Isabel Mijares, que es vicepresidenta de la entidad internacional, en su reciente paso por Mendoza le dijo a EcoVinos: “Necesitamos hacer un puente con Latinoamérica, y los periodistas de Argentina tienen que liderar eso en la región”.

María Isabel Mijares y García Pelayo se define como “química, enóloga y escritora de Vinos”, y en ese rol es presidenta honoraria de la AEPEV (Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino) y vicepresidenta de la FIJEV. “La Gran Dama del Vino” como la bautizaron en España abogó por el relanzamiento del CAPEVI (Círculo Argentino de Periodistas del Vino), y a partir de la institucionalización de una entidad que nuclee a los comunicadores del sector, poder tener más presencia internacionalmente.

-Vos sos una comunicadora del vino. ¿Qué le falta desde tu visión a la Argentina para seguir posicionándose internacionalmente?

-Argentina fue creadora de la mayoría de los Organismos internacionales del vino, como la Federación internacional de enólogos, o la FIJEV de la que Argentina tuvo socios fundadores. En la actualidad hay un solo representante de la Argentina en la entidad que nuclea internacionalmente a los periodistas y escritores del vino. Excepto tu, Oscar Pinco, no hay más representación, y hay como un vacío. ¿Y que ocurre con ese vacío? Que no se comunica sobre Argentina, y hoy lo que no se comunica no existe. Es dificilísimo entender. Siempre pienso que si haces las cosas bien y nadie se entera, no sirve para nada.

-En Argentina hemos formado hace unos años el CAPEVI (Círculo Argentino de Periodistas Vitivinícolas), que relanzaremos a la brevedad, y mi visión es emular a lo que hicieron ustedes en España con la AEPEV que les sirvió a sus asociados para que puedan acceder de manera más directa a la FIJEV.

-Esa sería la solución, formar en Argentina con sede en Mendoza esa asociación de periodistas y escritores del vino de la Argentina que los nuclee y que permitieran que comunicaran sobre la actividad vitivinicola de la Argentina a nivel global. Argentina tiene hoy mucha más realidad que imagen, y creo que son los organismos responsables del vino, como Bodegas de Argentina; WofA; la Unión Vitivinicola Argentina (UVA); el Fondo Vitivinicola; todos estos organismos nucleados en la COVIAR, son los que debieran considerar a esto de apoyar a los comunicadores en esa entidad (CAPEVI) como elementos fundamentales de su propio trabajo, para dar a conocer el vino argentino afuera.

-¿Contános tu relación con Mendoza en tu calidad de asesora?

-Acá en Mendoza estoy con la familia Caselles con Sin Fín, que empezamos ya en el 2006. Son vinos que se han ido metiendo muy bien en el mercado poco a poco, y tuvieron mucho éxito afuera, con muy buenas críticas, premios en los concursos, y que los hijos de Carlos Caselles están continuando con mucho cariño, con mucho rigor, pero a la vez con una visión más joven, el proyecto de su papá, que era un gran empresario. Y recientemente se incorporó el nuevo equipo con su nuevo enólogo, Gabriel Molina.

-¿Y también tuviste participación en Salta?

El primer proyecto que yo vine a asesorar fue el de Juan Carlos Romero, que fue gobernador de Salta, y creamos lo que entonces pareció un Chateau en Cafayate. El Laborum fue un vino con mucho éxito. Ahora estoy en otro proyecto de Salta, pero con otras características en los Valles Calchaquies, uno de los vínos más altos de del mundo, donde intentamos hacer un vino de altura, con característica salteña.

-¿Qué es lo que aporta un consultor a una bodega?

-Yo entiendo que un consultor no viene a dar lecciones magistrales, sino que viene aportar su experiencia y su visión del mundo a ese equipo, que considera formado.

-¿Como ves el futuro del Malbec?

-Yo creo que el Malbec es una realidad, era una cepa francesa que en Francia no llegó a sobresalir, porque no maduraba bien, llegó al país y se encuentra en diversos lugares de la Argentina, ya que no fue solo en Mendoza donde encuentra su entorno ideal para desarrollarse y hacer un vino diferente con una gran personalidad. Yo creo que al Malbec hay que levantarle un monumento en la Argentina.

-¿Pero primero sorprendión, ya tuvo su impacto, y pasó su momento de moda?

-Ahora creo que pasamos a una nueva fase, hay que dejar a la imaginación de los jóvenes creadores, de los enólogos nuevos y de los consumidores nuevos, que es muy importante. Yo acabo de catar excelentes cortes de Malbec con otras variedades, y eso (los cortes) es hoy la moda en el mundo. Los vinos varietales los aportó el ‘Nuevo Mundo’ y fue una idea estupenda, fue una forma de darle personalidad a la variedad, pero no olvidemos que en el perfil, la silueta, y el estilo del vino, la variedad está en tercer lugar. Primero está el clima, después el suelo. Clima, suelo y medio ambiente forman el terroir, entonces hay que dejar la puerta abierta para que entren otras variedades. A mi me impresionan los vinos que he probado de Bonarda por ejemplo, y estoy segura que va haber muchas variedades más que con la bandera del Malbec le pueden dar una gran notoriedad a la Argentina.

-¿Y en la Argentina se pueden ensamblar variedades que tienen origen en Francia, Italia, España?

-Argentina puede ofrecer una panoplia impresionante, porque tiene variedad de climas, variedad de suelos, variedad de posibilidades, de adaptación de una uva a esas condiciones, cosas que ha demostrado a través del tiempo ya que se dan unas condiciones idóneas para hacer un vino de alta calidad. Y ahora viene ya la imaginación, la creatividad, el estudio profundo y riguroso, y a partir de ahí se tiene que lanzar al mundo. Tiene que decir que no son simplemente buenos vinos, sino decir que ‘hago grandes vinos y me tienen que conocer’. Otro de los ejemplos es que Argentina es muy conocida por los vinos a granel, con muy buena calidad, pero ahora tiene que afianzar su notoriedad y calidad.

-¿Qué opinás de los puntajes y los concursos?

-Yo creo que hay muy poca información sobre los concursos, que cada vez se hacen con más rigor y que siempre (de acuerdo a las reglas de la OIV) tienen la certificación de un notario, y realmente los catadores no tienen acceso a los resultados, no se pueden manipular, en la mayoría de los concursos catamos y utilizamos para los puntajes dispositivos electrónicos, tablets, computadoras, y van directamente a la persona que lo tiene que legalizar, y las muestras están totalmente anonimizadas, sale el resultado y no se puede actuar sobre ellos, son totalmente serios. Vinalies de París, eso es prestigio, con la seguridad de que van a catar los grandes técnicos del mundo. Hay otros concursos como Mundus Vini, donde hay más importadores y periodistas. O Bacus. Muchas de las grandes marcas entiendo que tengan sus miedos a presentarse y no ganar, pero tienen que estar muy tranquilos porque nunca se sabe quién se ha presentado, solamente se difunde quiénes son los ganadores y los concursos como define la OIV son un premio para el que gana. Y no un castigo para el que pierde.

-¿Y con los ‘puntuadores’?

-Con los puntajes de los gurú pasa igual. Ahí hay gurús y gurús. Hay guías y puntajes. Parker para mí ha sido alguien de admirar ¡Chapó! Realmente un hombre que ha sido capaz de crear un estilo de vino ‘parquerizado’ y de que hasta los grandes chateaus franceses hicieron el vino para que Parker se lo puntuara. Pero alrededor del fenómeno Parker ahora mismo hay mucho “Parkerito” Y todos esos para mí no tienen la misma garantía, haciendo en muchos casos hasta extravagante la cuestión de los puntajes, de manera que no catan nada más que unos cuantos vinos que sean de un estilo, y eso es injusto para el sector vitivinicola. El prescriptor que quiera catar en serio debe venir a una zona y catarse todos los vinos y sacar sus consecuencias libremente, pero no elegir solamente algunos. Pasa lo mismo con lo énologos estos galácticos que parece que están inventando la pólvora. Yo estoy en desacuerdo con todo ese circo, porque cuando hay un gran rigor detrás y una gran notoriedad, ese circo sin un contenido y una seriedad detrás, le puede hacer mucho daño.