Periodista

José Ángel Candeloro es el flamante presidente de la filial Mendoza de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) y, pese a la brutal zancadilla que ha implicado la pandemia para el sector, agradece la confianza de sus pares al elegirlo para estar al frente de la institución.

La incertidumbre sobre el cumplimiento de los futuros presupuestos para reactivar la obra pública, los descalabros que trae el dólar y la dura situación económica y emocional que atraviesan las empresas que vienen quedando en pie, son algunos de los frentes abiertos en el sector. Esto, después de un año en el que la caída en Mendoza fue de 42% entre enero y septiembre y superó por más de 10 puntos a la vivida en la crisis de 2001.

Socio gerente, con sus dos hermanos, de la Constructora San José SRL ubicada en Rivadavia, buena parte de sus 54 años la ha pasado entre obras (su pasión es estar en el territorio, lejos de las paredes de la oficina) ya que su padre siempre tuvo cantera y aún hoy la familia abastece de áridos a la zona Este.

La firma, no obstante, tiene vuelo propio ya que ha sido protagonista en la construcción de barrios del IPV, diversas obras viales y –en la actualidad- es una de las firmas de la UTE que levanta uno de los edificios del Polo Judicial; entre otras construcciones importantes.

La Cámara de la Construcción es una entidad fuerte a nivel nacional y provincial que integra el Grupo de los 6 y se mueve, principalmente, con la obra pública. El sector, por otra parte, es un gran traccionador de la economía.

– ¿Cuál es el panorama actual del sector?

– La construcción ha caído, entre enero y septiembre, un 33% a nivel nacional. Es la mayor caída de la historia teniendo en cuenta que es más profunda que la vivida en 2001 y que en Mendoza la retracción ha alcanzado, en el mismo período, 42%. Después de La Rioja es la segunda provincia de mayor baja.

– ¿Cuántas empresas cerraron?

– No tenemos datos específicos de Mendoza pero a nivel nacional han sido más de 18.000 con una pérdida de 130.000 puestos de trabajo. Mendoza hoy tiene 670 empresas registradas entre pequeñas, medianas y grandes.

– ¿Y aquí cuántos empleos se perdieron?

– Se podría decir que entre lo registrado (35%) y lo no registrado (65%) son más de 30.000 trabajadores los que se quedaron sin nada. Es un cálculo aproximado.

– ¿Cómo impacta en este contexto la reactivación de la obra privada?

– El impacto es mínimo porque se trata de obras relativamente pequeñas. Viviendas familiares en el mejor de los casos, pero hay mucha remodelación o refacción de casas que no alcanzan para frenar o revertir la caída. Esta es una alternativa que han podido tomar las empresas chicas pero no así las grandes, que tienen estructuras destinadas a hacer obras de mayor envergadura.

– Sin embargo, se ha recuperado la venta de cemento.

– Sí. Ha habido una recuperación del 10% del cemento en bolsa que en gran parte es el que se utiliza en las obras privadas pero no así del cemento a granel, utilizado en gran medida en la obra pública, que ha estado prácticamente paralizada este año. Tampoco ha habido reactivación de edificios importantes y los pocos que se están ejecutando han disminuido el ritmo.

– En este contexto, ¿cuál es el desafío para la CAC?

– En esta gestión queremos desarrollar un poco más la parte privada. En parte porque la Cámara está viviendo un recambio generacional y los jóvenes vienen con ideas nuevas y en parte porque el freno de la obra pública en pandemia –que ya venía bajando- también obliga a repensar alternativas. Por otro lado, apostamos a que los presupuestos del 2021 puedan ejecutar la obra pública que tienen prevista como para empezar a reactivar el sector.

– ¿Cómo han impactado los nuevos protocolos en los costos de obra?

– El hecho de trabajar con menos personas por el distanciamiento impacta directamente en la menor producción y una suba de los costos, pero no hay un cálculo específico ya que varía en los distintos casos. Lo cierto es que el costo de la construcción aumentó -entre enero y septiembre- 28% y la suba interanual está cerca del 40%.

– ¿Esto con las nuevas paritarias?

– No. En noviembre se va a registrar un salto porque se arreglaron paritarias con una suba de 25% a partir del 1 de noviembre (la suba interanual va a ser mayor) más otra del 8% desde febrero.

– ¿Cómo ve las propuestas de Mendoza Construye o Mendoza Activa impulsadas por el gobierno provincial?

– Son paliativos para mover la construcción aunque son pocas empresas las que se han inscripto debido a que es un plan nuevo. El problema es la falta de financiamiento. Hasta que no haya una política económica clara y no esté la posibilidad real de endeudarse a precios razonables, la construcción no va a despegar.

– ¿Qué perspectivas tienen para la obra pública 2021?

– La Provincia ha anunciado unos 12.000 millones de pesos para todo tipo de obras (municipales, saneamiento, vialidad, etc.), más $21.000 millones para Portezuelo. A nivel nacional, el dato que tenemos a nivel Cámara es que para Mendoza llegarían unos 15.000 millones de pesos.

– ¿Y cuál es la valoración que hace de esto?

– El tema es que lo que se anuncia llegue. Lo mismo que la posibilidad de que la Provincia pueda pedir financiamiento para obras; algo que no fue aprobado el año pasado. Para nosotros eso es clave y hay que tener en cuenta que –con suerte- los presupuestos comenzarán a ejecutarse en marzo; lo que hace estirar la agonía de las empresas que sobreviven, han tenido que despedir trabajadores y achicarse al máximo posible. Mes a mes, más empresas se quedan en el camino y estamos esperando que esto se ponga en marcha lo antes posible.

– También ha habido anuncios de Procrear, ¿cómo creen que puede impactar esto?

– Para Mendoza habría unos 300.000 créditos previstos que son, en general, préstamos chicos para ampliaciones o refacciones con un tope de $3,5 millones para construir, pero habrá que habrá que ver quiénes pueden acceder debido al gran desempleo que existe.

– ¿Qué opina de Portezuelo?

– Es una obra muy esperada para la provincia que generará muchos puestos de trabajo, no hay que perder de vista que una vez terminada va generar energía y recursos para nuevas obras en la provincia. Ahora, si todo sigue como está previsto, debería adjudicarse a mitad del 2021, en la segunda mitad del año se arrancarían los proyectos ejecutivos para dar comienzo en 2022. No obstante, no sabemos cómo va a jugar políticamente la posición de algunas provincias opositoras al proyecto.