Si bien la foto de la situación de la industria y la construcción de noviembre pasado parece algo lejana, no deja de ser una buena notica la reactivación de ambos sectores, en un mes en el cual prácticamente no hubo restricciones por la pandemia, sobre todo por su impacto en el mercado laboral.

Según los últimos informes del Indec, la actividad de la construcción creció 6,2% interanual y 7,2% con respecto al mes anterior; mientas que la industria tuvo una expansión de 4,5% interanual y 3,5% con relación a octubre.

La buena performance de la construcción está explicada por dos razones principales: los costos están en niveles históricamente bajos en relación con el dólar y, en una economía con cepo cambiario y tasas de interés por debajo de la inflación y de la expectativa de devaluación, construir se torna en una buena alternativa de inversión. Además, se trata de una industria con poca incertidumbre relativa, ya que los precios de venta de los inmuebles están expresados en moneda extranjera.

“Los números son bien robustos. Hay mucha demanda de materiales por stockeo y por obra privada, alentada por la brecha cambiaria, que al final de noviembre todavía seguía alta, a pesar de que ya empezaba a bajar. El punto de comparación, además, es bajo: noviembre de 2019 había sido muy malo para la construcción y cada vez vamos a ver más variaciones interanuales significativas”, opinó Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma.

Los datos del consumo aparente de los insumos para la construcción muestran, con relación a igual mes del año anterior, subas de 31,1% en placas de yeso; 29,9% en ladrillos huecos; 25,1% en cemento portland; 15,1% en pinturas para construcción; 11% en cales; 10,5% en artículos sanitarios de cerámica; 6,2% en pisos y revestimientos cerámicos; y 2,7% en hierro redondo y aceros para la construcción. Mientras tanto, se observan bajas de 31,5% en el resto de los insumos (grifería, tubos de acero sin costura y vidrio para construcción); 19,6% en mosaicos graníticos y calcáreos; 15,4% en asfalto; 12,1% en yeso y 7,1% en hormigón elaborado.

En cuanto a la industria, si bien en el acumulado de los primeros 11 meses de 2020 hubo una caída de 8,6%, la buena noticia es que, a partir del dato de noviembre, la producción de bienes está mucho más cerca de los niveles previos a la pandemia. La mala noticia es que el sector de servicios sigue sin reactivarse.

“Los servicios encima son empleo intensivos y esto implica que la recuperación del empleo sea más lenta. A esto se suma que ya empiezan a reaparecer nuevamente las restricciones, con los aumentos de los casos de Covid. Habrá que ver cuánto los afecta el toque de queda sanitario a la noche”, opinó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina.

Los categorías que tuvieron rendimientos positivos fueron: otros equipos, aparatos e instrumentos (30,9%); productos de metal, maquinaria y equipo (12,6%); automotores y otros equipos de transporte (12,1%), minerales no metálicos y metálicas básicas (7,7%), muebles y otras industrias manufactureras (5,2%); madera, papel, edición e impresión (4,8%), y alimentos, bebidas y tabaco (4,2%).

Refinación del petróleo, químicos, productos de caucho y plástico, por su parte, no tuvo variación intermensual, mientras que el único sector que sufrió una contracción fue textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, con una caída de 14,4%.

“Ambos indicadores sectoriales mostraron variaciones mensuales e interanuales positivas en noviembre, confirmando la continuación de la recuperación iniciada en los meses de mayo-junio y un nivel de actividad algo superior al de finales del 2019, antes del impacto del Covid-19”, indicó Matías Surt, economista de la consultora Invecq.

“Sin embargo, hay que tener en cuenta que el índice es un indicador indirecto de la actividad de la construcción que se elabora en base a las ventas de materiales para la construcción. Si observamos el rubro “Construcción” del EMAE, vemos que la actividad en sí aún se encuentra rezagada, aproximadamente un 10% abajo en la comparación interanual. Lo mismo se verifica observando los puestos de trabajo existentes en el sector. Mientras que en octubre de 2019 había unos 410.000 puestos de trabajo registrados, en octubre 2020 había 330.000, es decir, un 20% menos. Al ser un sector tan intensivo en mano de obra, es irreal pensar que con un 20% menos de trabajadores pueda estar funcionando un 6% por encima que el año pasado. Sin dudas este fenómeno es una consecuencia más de la brecha cambiaria y las expectativas devaluatorias, que generan stockeo de materiales”, explicó.

A futuro, el economista proyectó que “la dinámica de la industria y la construcción estará influida, como la del resto de los sectores, por la macro general. Si el Gobierno logra corregir los desequilibrios fiscales-monetarios, podrá evitar un nuevo episodio cambiario con impacto en la demanda agregada. Si en lugar de hacerlo de esta manera, el Gobierno intentara contener la presión cambiaria con más cepo a las importaciones la industria principalmente se verá afectada por la dependencia de piezas e insumos del exterior”.

El crecimiento de la fabricación de maquinaria y equipo se explica por las subas en la producción de maquinaria agropecuaria, que se expandió 82,4% interanual, producto de las unidades vendidas de todos los segmentos de maquinaria: tractores, cosechadoras, pulverizadoras autopropulsadas, sembradoras, implementos de acarreo y almacenaje de granos, forraje y suplementación y otros implementos.

La producción de aparatos de uso doméstico exhibió un crecimiento de 54,9%, traccionada por la venta de heladeras, lavarropas y cocinas. Según las fuentes consultadas por el Indec, en este sector se observa un incremento en la demanda impulsado, en parte, por el programa Ahora 12, que permite a los consumidores comprar estos productos en 12 y 18 cuotas fijas con un período de gracia de 3 meses.

La consultora LCG, dirigida por el economista Guido Lorenzo, espera que la industria sostenga la recuperación durante diciembre, pero igualmente cerraría el año con una contracción de alrededor del 7 u 8%, lo que implicaría una caída durante tres años consecutivos. “En 2021, bajas bases de comparación y la recuperación de la movilidad permitirían el crecimiento del sector, aunque el incremento en los contagios y un mercado interno que todavía muestra moderado dinamismo, podrían retrasar los buenos registros en los primeros meses del año”, advirtieron.