Periodista

Han pasado poco más de tres años desde la refuncionalización integral de la calle Azcuénaga de Guaymallén. Se trató de la primera de las arterias importantes que la actual gestión decidió intervenir de manera completa –es decir, no solo el pavimento sino también veredas y todo lo que había debajo como caños de agua, cloaca y luz.

Según datos brindados por la Municipalidad de Guaymallén, la actividad comercial aumentó 25% desde que se terminó la remodelación; la mayoría de ellos orientados al sector servicios en general y a la gastronomía en particular en la que se cuentan, además de restaurantes, cafeterías y panaderías; entre otros.

Esta refacción se apoyó en el Plan de Ordenamiento Territorial que ha categorizado a Azcuénaga como calle comercial; categoría que permite la instalación de comercios minoristas, algunos servicios de esparcimiento y servicios financieros. Esto, para que arterias como esta -de gran conectividad- sean parte del proceso de renovación urbana y revalorización del espacio público como principal atractivo vinculado a la vida social. En este sentido no se permiten otro tipo de negocios como talleres metalúrgicos y afines.

Los vecinos de la zona han respondido positivamente a estos cambios con el consiguiente aumento en la vida tanto nocturna como diurna que la arteria tiene y que la comuna intenta replicar en otras avenidas importantes que se intervinieron después de manera integral.

“La idea de base es dinamizar la economía a partir del crecimiento de comercios y servicios en el departamento que, además, provean de mayores servicios a los vecinos con el fin de que éstos no deban trasladarse a otros lugares”, expresó Marcos Calvente, director de Servicios Públicos de Guaymallén.

En este sentido y aunque no se hizo foco en la apuesta gastronómica específicamente como sucedió en Azcuénaga en parte debido a la necesidad de este tipo de propuestas en una zona que crece en cuanto a desarrollos inmobiliarios, el Municipio si acompaña a los emprendedores a partir de programas que potencian la difusión comunicacional y comercial de sus propuestas.

El funcionario aún recuerda el malhumor de los vecinos por el tiempo que duró la obra debido a su envergadura: la remodelación urbanística abarcó 12 cuadras de cunetas, veredas, alumbrado público y peatonal, apeaderos y asfalto.

“Fue una situación compleja también con los pocos comerciantes que había, pero una vez finalizada quedó muy bien y eso los terminó beneficiando”, contempló Calvente al tiempo que destacó el impacto sutil y poderoso de haber intervenido todas las esquinas con una vereda especialmente diseñada por el artista plástico Ramiro Quesada.

“Quisimos darle a todas nuestras obras un toque artístico que nos ha caracterizado y que nos llevó, además, a promocionar lo que hacíamos para obtener financiamiento”, se jactó el Secretario al tiempo que destacó la parada de colectivos o apeadero realizada en esta calle como un modelo único, también con el sello de Quesada, que comenzó a utilizarse en el resto de las arterias intervenidas por la comuna de manera integral como Godoy Cruz y Avellaneda.