Tal vez como nunca antes, la pandemia generó que la demanda tomara conciencia de la funcionalidad de las casas y departamentos. El aislamiento obligatorio generó que cada persona recorriera y viviera cada espacio comprobando diariamente cuán confortables, aprovechables y prácticos son. Así las cosas, tanto el diseño interior como el arquitectónico tienden a equipararse con los parámetros más tradicionales con que se evalúa un inmueble como el metraje y su locación.

La revalorización de patios, terrazas y balcones son un ejemplo. Pero hay más y el diseño del proyecto es y será lo que distingue a las propiedades de un commodity que compite por precio. Esta reflexión explica porque en una misma avenida o inclusive en una misma cuadra hay tanta diferencia de valor entre las unidades de los diferentes proyectos.

Si bien es arriesgado afirmar que a partir de ahora cambien los criterios tradicionales de búsqueda de las propiedades, no hay dudas que la mirada de la demanda se ampliará. “Hay un público que valora el producto y se da cuenta de cuando hay trabajo a conciencia por arriba de la maximización del negocio”, señala Leonardo Rodríguez Nader, cofundador y CEO de CMNV, Comunidad de Inversión, refiriéndose al diseño arquitectónico y a un sector del mercado que repara en las características de un desarrollo, más allá de los parámetros habituales.

En este sentido, desde el estudio de arquitectura Camps & Tiscornia explican que “los interiores no son un agregado que adviene al final. Los posibles armados de los muebles en la unidad, la materialidad y los detalles forman parte de las decisiones desde el primer momento”, sostienen Opi Mazzinghi, socio del estudio y Carlos Spina, gerente comercial de Argencons, responsables de los edificios Quartier. Agregan que en tiempos difíciles esa coherencia logra que la marca tenga un diferencial, que la hace resistente a los vaivenes del entorno.

En línea, Roberto Fontenla, presidente de la empresa homónima que trabajó en el edificio SLS de Puerto Madero, señala que los interiores bien armados, “tienen una importancia significativa porque la recepción y las áreas públicas son hoy el primer factor de mirada”, y agrega que en la empresa trabajan “muy a la par” con los desarrolladores desde el comienzo del proyecto porque el equipamiento e interiorismo es el mejor lazo para captar a la demanda”.

Gonzalo Gens, interiorista de la empresa de equipamiento y diseño, Walmer, coincide en que el interiorismo define al producto y, a la vez, es herramienta de venta, ya que básicamente define al target al que apunta el proyecto a través de los detalles y los materiales. “Pero también propone una experiencia de vida, un estilo, y tiene que ver con que cuando un señor entre a ese departamento se imagine vivirlo y las sensaciones que transmite. No es lo mismo una propiedad con un interiorismo desarrollado y resuelto que una que no”, finaliza.