Encontrar un ladrillo hoy en la Argentina puede ser tan complicado como hallar un dólar oficial. Los números de las constructoras confirman que en la Argentina de la brecha cambiaria -que crea oportunidades de coyuntura para los que tengan divisa en cash- faltan insumos, lo que derivó en la explícita amenaza presidencial hoy de la aplicación de la Ley de Abastecimiento, la polémica norma que era habitual en tiempos de Guillermo Moreno.

Es que la falta de ladrillos comenzó a generar dos problemas que afectan la sensibilidad oficial. El primero es la suba de los precios en el sector, por encima del índice de precios general. El segundo, más complejo. La falta de insumos de la construcción amenaza la reactivación en el sector elegido por el Gobierno para la recuperación pospandemia.

En un acto hoy por el Día de la Construcción, el presidente Alberto Fernández, lo dejó en claro. “El Gobierno caerá con todo el peso de la ley de abastecimiento donde veamos que alguien está acaparando recursos para la construcción y está frenando la salida solo para buscar un mejor resultado, porque ahí veo una nefasta actitud tratando de especular con un mejor precio en el futuro. Y no voy a permitir que eso ocurra”. Luego, Fernández ratificó “el papel central de la construcción en la reactivación de toda la actividad económica”.

Participaron del acto en en la planta L’Amalí de la empresa Loma Negra ubicada en el partido bonaerense de Olavarría, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; los ministros de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; y de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi; y estuvieron presentes desde la planta el intendente de Olavarría, Ezequiel Galli; y el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Iván Szczech.

El viernes, luego de que la Secretaría de Comercio Interior, hubiera amenazado con aplicar la ley de abastecimiento, el sector se encargó de distribuir una encuesta con su versión de la realidad. En la misma, elaborada por Camarco el 28 de octubre pasado entre 144 actores, detectó faltantes en varios productos, pero principalmente en acero redondo, cemento, ladrillo hueco y chapa galvanizada, entre otros. Ese mes fue el de la explosión de la brecha cambiaria en la Argentina.

Las causas, la segunda pregunta de la breve encuesta, son particularmente dos. Entre la que obtuvo más respuestas aparece un genérico: “Restricciones de oferta”. Los hombres y mujeres del sector hacen la traducción obvia. El trasfondo de acopio de materiales es que siguen el precio del dólar. Agregan que muchos fideicomisos que construyen adelantan compras. Por otro lado, la cadena de distribución acopia, porque no tiene costo de reposición. Las causas de fondo son dos: brecha cambiaria, que genera la sensación de un metro cuadrado barato, e incertidumbre por expectativas de devaluación del peso frente al dólar.

A esto se sumaron dos problemas vinculados con la pandemia, por lo menos, entre las respuestas de los empresarios. “La merma de producción en fábrica” y “los impedimentos al transporte”. Una tercera causa es el “aumento del consumo”, que además de al dólar, puede vincularse a los planes oficiales, muchos de los cuales buscan impulsar la autoconstrucción.

“Especulación hay, pero también hay otra serie de factores”, dijo Szczech en un zoom organizado por Camarco tras el acto. “Hubo un menor nivel de producción con mayor demanda. Se consumió el stock de fábricas como sucedió con los ladrillos huecos y en función de que ha habido un consumo más familiar o individual de arreglos o autoconstrucción hubo mucho consumo. No es que no hay especulación sino en algunos casos”, agregó.

“Nadie quiere aplicar la ley de abastecimiento”, afirmó el presidente de Camarco. “Las sociedades deben evitar esto para tener una convivencia. Ahora estamos en situación de pandemia en la que todos tenemos que poner voluntad para que funcione y la ley de abastecimiento es una ley. Y, más allá de o que a mi me parezca o no el presidente puede usarla. Los que no tienen problema no tienen nada de qué preocuparse. No es grato, pero en la situación en la que estamos hay que usar las herramientas para que el país salga adelante”.

El informe de Costos de Construcción de octubre pasado del Indec mostró un avance de 7,8% en los insumos. En el año acumulan un 44,1%, dato muy por encima de la inflación. Las subas más importantes se dan en el hierro (16,5%), los ladrillos (13%) y los plásticos (12,3%).

Tales incrementos de precios y los faltantes de materiales llevaron el Gobierno el viernes pasado a intimar a las empresas del sector utilizando la Ley de Abastecimiento.

A través de la resolución 605/20 publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Comercio Interior, que dirige Paula Español, requirió a las empresas que integran la cadena del sector de la construcción “incrementar su producción hasta el máximo de su capacidad instalada”. Se las instó a que “implementen las medidas necesarias para asegurar el transporte y provisión” de los materiales con el objetivo de satisfacer la demanda.

La resolución oficial regirá hasta 31 de diciembre de este año, en el marco de “la emergencia pública en materia económica, sanitaria y social”.

“Esta medida responde a las necesidades que surgieron como consecuencia de la reactivación de la construcción y sus industrias proveedoras, a la preocupación existente en el sector privado para abastecer la demanda y a los fines de evitar complicaciones en la progresiva recuperación de la actividad económica y del empleo”, dijo el comunicado oficial.

El comunicado de la Secretaría de Comercio afirma haber constatado, tras varias reuniones, inspecciones y requerimientos de información a las empresas del sector de la construcción, “retrasos en el normal abastecimiento y acopio de materiales que no guardan relación con la situación actual de la cadena de valor, ya que además existen menores restricciones al tránsito y la tendiente optimización de los protocolos sanitarios dentro de las plantas industriales”.

Los insumos a los que alcanza la medida son: piedra, arena y arcilla; productos de madera, químicos, de plásticos para la construcción (tubos, caños, planchas, hojas, artefactos sanitarios, aberturas, etc.); pinturas y barnices; vidrios y productos de vidrio; artículos de cerámica no estructurales (incluyendo sanitarios); productos refractarios y de arcilla no refractarios; estructurales; cemento, cal, yeso; artículos de hormigón, cemento y yeso; piedra de construcción o de tallado y sus manufacturas; muebles; productos de metales ferrosos y no ferrosos; metálicos estructurales y sus partes; artículos de griferías y sus accesorios; aparatos para cocinar, estufas y aparatos similares para calefacción, calentadores de agua; aparatos de iluminación y sus partes; y cables, tableros eléctricos y sus partes.