“Mi esposo es vegetariano desde que nació y yo por adopción, hace 35 años”, comienza contando Susana Avena, directora de la empresa familiar Mendosoja. 

“Si bien me dedicaba al rubro informático, empecé a indagar acerca de la cocina vegetariana. Era difícil conseguir un producto bueno, rico y fácil de cocinar para toda la familia. Desarrollé algunas alternativas por mi cuenta y mis familiares, amigos y vecinos se interesaron. Detecté que había una demanda latente y profundicé mi investigación para abrir una fábrica de alimentos de soja. Así fue como en el año 2002 llegué a la Universidad Nacional de Cuyo y conocí a la ingeniera química Emilia Raimondo, quien me guió en todo el proceso de montaje y lo sigue haciendo en forma permanente”.

Susana acondicionó una casa ubicada en Dorrego, Guaymallén que pertenecía a la familia y la fábrica comenzó a operar en el año 2004. Con una capacidad de producción de entre 15.000 y 20.000 cajas por mes, desde allí hoy se elaboran 6 variedades de milanesas de soja. El grupo de trabajo está conformado por 20 personas aproximadamente.

“Desde el principio, desarrollar un producto sin aditivos ni conservantes fue una condición sine qua non del proyecto. Buscamos que fuera sano, accesible y de alto valor nutritivo. La materia prima viene de Santa Fe y Mendoza. Para conservarlo de manera natural, a 4 grados de temperatura, estudiamos y generamos un envoltorio especial de polipropileno con varias capas que fabrica una empresa de San Rafael. En el freezer puede durar hasta 6 meses.

Las milanesas son de 11 cm de diámetro y vienen en cajas de 7 unidades. El tamaño y presentación están pensados para un almuerzo o cena de una familia tipo. Hoy, debido a la pandemia y otros factores, la fábrica está operando al 50 %”, aclara Susana.

Nuevos proyectos en la mira

En cuanto a la venta, destaca: “Comercializamos los productos principalmente en mercados minoristas como almacenes, carnicerías y avícolas para que lleguen frescos al cliente. También estamos presentes en el mayorista Oscar David y atendemos a hoteles y diferentes organizaciones e instituciones.

Hemos mantenido siempre la calidad y accesibilidad del producto y tenemos clientes que nos acompañan desde el comienzo.

Hace 2 años estamos trabajando para incorporar nuevas versiones destinadas a consumidores con necesidades diferentes, como es el caso de personas veganas o higienistas (movimiento naturalista con base en los sistemas inmunológicos del organismo).

Una vez que nos estabilicemos y salgamos de esta situación particular también proyectamos incluir diferentes legumbres e ingredientes como el tofu a nuestras recetas. La idea es adaptarnos al mundo de hoy y a las nuevas demandas del mercado”, concluye.