El dólar paralelo acumuló un alza de $8,50 la última semana, y $4 solo el viernes hasta alcanzar los $195. Pero el lunes 25 rompió el récord que había alcanzado el 23 de octubre de 2020 en el marco de la inestabilidad cambiaria que había llevado la brecha con el oficial a un pico histórico: al llegar a $196, muchos tenedores mendocinos de billetes norteamericanos empiezan a “sacarlos del colchón” para darle pelea a la inflación.

De a poco la brecha entre la cotización del blue y la divisa oficial se acerca al 100% (sería el nuevo récord del 2021 después de enero, cuando llegó a 94,8%), y aunque está lejos de aquel 150% de un año atrás, empieza a generar un impacto en la conducta de los tenedores. En Mendoza, tanto quienes construyen como aquellos que buscan refugio en bienes como vehículos son algunos ejemplos de lo que sucede con la coyuntura actual, cuando el acceso al tipo de cambio formal sigue restringido.

Así, la mayoría lo hace con la consigna de hacer valer todo lo posible un paralelo que ya en la mañana del lunes 25 seguía en ascenso, y cotizaba en algunas “cuevas” de la city mendocina $187 y $196 para el tipo comprador y vendedor, respectivamente. Contra $98,75 y $104,75 de la pizarra del Banco Nación (sin el 30% del impuesto solidario o “País).

Construcción: entre precios y escasez

No son pocos los proveedores que con la trepada del dólar informal vuelven a recurrir a una práctica común en tiempos de volatilidad cambiaria en el circuito marginal: al momento de la venta, promediar el tipo comprador y vendedor para quien paga con moneda estadounidense.

“Tenemos un stock de materia prima, que viene aumentando del 4 a 5% mensual. Hay clientes que no tienen ni siquiera el techo pero buscan asegurarse ahora las puertas, y especulan a cuánto le vamos a tomar los dólares. Es un sube y baja, como el país”, admite Marcelo Bajda, de Maderas Bajda, proveedor de tirantería para techos y aberturas, entre otros artículos para la construcción.

Mientras se desplaza entre una obra y otra para cotizar, Bajda le apunta al combo dólar-inflación como el combustible de la especulación a la hora de comprar. Es que los materiales de construcción son uno de los termómetros más sensibles en tiempos de volatilidad económica.

Los insumos dolarizados son un caso explícito. En el local de Kamet-Cuyometal (red Acindar) en Guaymallén, especializado en perfiles de acero y hierro para vigas hay un movimiento incesante, aunque admiten que el margen para comprar y acopiar es limitado por los faltantes de algunos insumos.

Un empleado de la firma señala que los productos aumentaron 2% intermensual, y que “si bien no hay una demanda explosiva, siempre viene gente a pagar con dólares. El tema es que ya no se puede acopiar porque está escaseando el hierro del 6 y 8: antes lo hacíamos durante 5 meses porque se reponía en cuatro días, pero ahora hay demoras de hasta dos meses en las entregas”.