Laurent Dassault: “Somos únicos en el mundo en hacer aviones y vinos”

Es uno de los mayores empresarios de Francia, heredero del complejo industrial que fabrica los aviones Mirage y propietario, desde hace 20 años, de la bodega Flechas de los Andes, que integra el Clos de los Siete en Valle de Uco. Contó que hace dos décadas lo consideraban un aventurero por invertir en Argentina. Hoy lo impulsan. "Hacemos vino porque hacemos aviones", dice. / Por Oscar Pinco

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Laurent Dassault cumple 20 años en la Argentina con su Bodega Flechas de los Andes, en la que está asociado con el Baron Edmond de Rothschild, y que integra el selecto Clos de los Siete, en Vista Flores, Tunuyán, en pleno corazón del Valle de Uco.

Además posee el Chateau Dassault, en Bordeaux, y ser una de las fortunas más grandes de Francia, dueños de Dassault Aviation, fabricantes de los aviones de combate Mirage y del Dassault Falcon 7X que es un avión privado de negocios trirreactor fabricado por la compañía francesa, de poseer bancos, y el diario Le Figaro, este hombre amable y humilde, el diálogo con EcoVinos, nos dice: “A mí me gusta presentarme como el nieto de una gran persona, que fue Marcel Dassault”. Y el enólogo de Flechas de los Andes, Pablo Richardi fue quien ofició de traductor.

-¿Qué significan para usted estos 20 años en la Argentina?

-Estos 20 años es el resultado de un desafío mío, personalmente representando al Grupo Dassault en la Argentina, es mi éxito, mi desafío como representante de nuestro grupo en este país.

-¿Qué significa para usted la Argentina?

-Argentina para mí significa una parte de Francia, es el amor sobre el arte de vivir, la arquitectura de Buenos Aires qué reencuentra y rememora París, y la posibilidad de construir algo en la naturaleza, aquí junto a Los Andes, y en un lugar nuevo.

-¿Y qué piensa de los argentinos?

-A mí me gustan los argentinos y a los argentinos les gusta Francia. Inmediatamente que yo vine acá me hice de muchos amigos argentinos que vinieron a Francia.

-El Malbec hace 20 años, cuando ustedes se instalaron acá no era conocido, y a partir de emprendimientos como este fue logrando el posicionamiento que logró después. ¿Cómo fue para ustedes instalarse acá a través de Michel Rolland?

-Michel Rolland es enólogo consultor de Chateau Dassault. En el 73 cuando Michel sale de la Universidad, mi padre lo tomó como consultor y se creó una relación muy fuerte entre los dos. Yo tuve un amigo en Saint Emilion (el Baron Edmond de Rothschild) que me invitó a participar del Clos de los Siete, y cuando pregunté ¿quiénes estaban en este proyecto? me respondió que uno de ellos era Michel Rolland. Entonces tomé la decisión inmediatamente de acompañarlo y de venir aquí. Para hacer este proyecto se necesitaban tres cosas: primero la tierra; después talento; y en tercer lugar suerte, y para mí fue también una suerte encontrarme aquí de socio con Rothschild, y en la Argentina tuvimos la suerte de contar con esos tres elementos.

-¿Qué significa para un hombre de negocios con tanta diversidad de proyectos, como entre otros una empresa fabricante de aviones, tener una bodega y estar en el mundo del vino?

-El mundo del vino es único porque está la generosidad y la posibilidad de compartir. Existe esto tan maravilloso de mezclarse, coincidir, encontrarse y converger, y se pueden hacer juntos grandes cosas.

-¿Haría otras inversiones en la Argentina?

-¡Siempre! Y la ventaja de tener algo te obliga a venir y estar al corriente de lo que sucede aquí y así las cosas después pueden crecer más fácilmente.

-¿Cómo ve un europeo, un hombre de negocios, las variables políticas y económicas que ocurren en la Argentina?

-Hay que ser optimista, hay que tener confianza porque cuando uno llega el país tiene que tener esa confianza, porque todo siempre puede ser mejor.

-Una de sus pasiones sabemos que es el Polo, y la Argentina tiene grandes jugadores con equipos de 40 de handicap. ¿Qué ingrediente extra le aporta eso a Laurent Dassault?

-Es una suerte que me gusta hacer vino en la Argentina, y también ver polo y jugar al polo. Por eso cada vez que vengo a la Argentina, a Mendoza, primero pasó por Buenos Aires para jugar al Polo en Pingüinos, o en el Mayling en Pilar, y aprovechó para probar algunos caballos y también comprar algunos de los que me gustan.

-Después de estos 20 años que ya está en la Argentina, ¿Cuales son los objetivos para los próximos 20 años?

-Hacer las cosas mejor que hoy día.

-Y con Flechas de los Andes ¿hay algún objetivo especial?

-Siempre tenemos algunas ideas particulares, pero lo más importante es no equivocarse. Uno puede hacer muchas cosas, pero insisto ¡Hay que tratar de no equivocarse!

Dassault en su bodega mendocina recibió a EcoVinos. Aquí junto al periodista Oscar Pinco.

-¿Y cómo es esto de fabricar aviones y producir vinos?

-Nosotros somos los únicos en el mundo que hacemos aviones y hacemos vino. Pero hacemos vino porque hacemos aviones, porque una de nuestra fábricas está en Bordeaux, en el Aeropuerto de Merignac. Entonces nosotros recibíamos permanentemente visitas y delegaciones a la fábrica de aviones, y cada uno que venía nos pedía conocer Chateau de Francia, entonces un día decidimos que teníamos que tener nuestro propio Chateau, y así llevamos ahí a nuestras visitas. Por lo tanto nosotros hacemos vino porque hacemos aviones.

Y por supuesto, los esperamos en nuestro Chateau en Bordeaux, y si vienen a la Vinexpo los estaremos esperando.

-Ustedes fueron pioneros en desarrollar una investigación de autos eléctricos. ¿Qué pasó con ese proyecto?

-Empezamos muy temprano, por lo tanto teníamos la tecnología para los vehículos, pero no las baterías, y eso las teníamos que subcontratar, por lo tanto un auto eléctrico sin las baterías no sirve de nada, y el precio de las baterías en el auto que estábamos investigando eran más caras que el auto en sí. Eso fue por el año 2005.

-Se habla mucho en el mundo del vino del “Viejo Mundo” y del “Nuevo Mundo. ¿Usted qué tiene bodegas en los “dos mundos” qué opina de esa dicotomía?

-Es una muestra de que cuando uno hace las cosas, y las hace bien, la puede hacer también en otro lado con el mismo resultado, y se puede continuar. Hay que estar siempre avanzando, escuchando, quedarse en el lugar, y siempre tener un objetivo de seguir para adelante.

-¿Por qué bautizaron a esta bodega como Flechas de los Andes?

-Porque es el símbolo de la familia Rothschild: son cinco flechas entrelazadas, que son los cinco hermanos que crearon la dinastía de los Rothschild, y las flechas de los Rothschild en la Cordillera de los Andes por eso Flechas de los Andes

-¿Y cuál es el símbolo de los Dassault?

-El avión.