Periodista

Hace muchos años que la imponente esquina de Belgrano y Colón de Ciudad tiene un cierre de obra por ser un lote baldío. Por este motivo, a muchos puede haberles pasado desapercibido la estructura metálica que se levanta tras el cierre y que luce prácticamente terminada. Allí funcionará la tercera sucursal de la marca Bonito Café, que ya tiene otras dos en calle España y otra en 9 de julio, de Ciudad, además de una fábrica de medialunas en la calle Federico Moreno.

El cartel reza que allí se construye un resto bar y que SPLVD –formado por los arquitectos
Mauricio Sepúlveda, Federica Vila y Guillermo García- son los arquitectos, proyectistas y
directores técnicos de la obra, que podría ser inaugurada en octubre de este año.

“Pensamos abrir la primera semana del próximo mes, y consiste en un bar estilo cervecero con coctelería. Además, ofreceremos un servicio de cafetería que será una franquicia Bonito. Habrá música tocada por un DJ y contamos con auspiciantes de primer nivel”, comentó Gustavo Anta, uno de los mentores de esta iniciativa, que enriquece la oferta gastronómica mendocina, junto a sus socios y amigos Federico Morán y Gonzalo Torre.

Este emprendimiento generará alrededor de 20 puestos de trabajo que en parte serán absorbidos gracias al programa Enlazados, que tiene como objetivo mejorar la empleabilidad de los mendocinos.

El terreno, baldío desde hace mucho tiempo, fue foco de diversos proyectos de envergadura que –por cuestiones económicas, de contexto y otras- se postergaron. Por esto, se tomó la decisión de aprovechar esa importante esquina con la concreción de un proyecto “desmontable”, sin perder de vistas proyectos más grandes que podrían realizarse allí.

Así, se optó por un local gastronómico no solo porque la esquina podría ser una suerte de
nuevo comienzo de la calle Arístides sino también debido a los incentivos existentes para
apostar dicho rubro. Se trata de una construcción de un piso con terraza, 370 metros
cuadrados en un terreno de 590 metros y un pequeño patio interno.

El proyecto está por debajo de la indicación FOT ya que para la zona se requiere más
superficie. Por este motivo, se hizo un pedido especial a la Municipalidad, que analizó la
propuesta y le dio luz verde. “El paradigma aquí fue que fuera desmontable en su mayoría y reciclable para una construcción diferente”, contó Rodrigo Sepúlveda quien, con sus socios, está a cargo de la obra por administración.

La zona de servicio –el 70% del local- está levantada con steel framing, una estructura metálica cuyos perfiles son absolutamente desmontable y reutilizables para otros fines en tanto que en los pisos hay adoquines sobre el terreno compactado que, en caso de necesidad, pueden levantarse y que el piso quede limpio.

“Comenzamos a construir en diciembre de 2020 y ya estamos en las terminaciones de
mobiliario, artefactos eléctricos y pintura. Lo que más tiempo tomó fue diseñar los reticulados para que fueran recuperables”, contó Sepúlveda al tiempo que relató que el 30% de la obra es fija: se trata de los baños y de la cocina debido a sus características específicas.

Bajo el paraguas del reaprovechamiento de recursos, dentro del mismo edificio se han dejado previstos posibles cambios en función de la versatilidad del rubro. Por eso, la parte de la cocina está sobre dimensionada y, si bien ahora funcionará para un resto bar, también se adaptaría a cualquier formato gastronómico.

Además, y con el objetivo de que siempre haya vida dentro del lugar, funcionarán dos
unidades de negocios: un café en la mañana y el bar en la tarde noche y –aunque hay un par de espacios específicos destinados a unos y otros, las dos unidades se comunican y tienen la opción de complementarse en función de las necesidades del momento.

Por otra parte, y con el fin de que el proyecto fuera de interés municipal, se planteó el uso de un calefón solar para calentar el agua al mismo tiempo que se estableció que el local le diera más vida a la zona a partir del retiro hacia adentro. Es decir, de darle mayor espacio a la vereda y al espacio público con la intención, entre otras cosas de replicar la plazoleta que hay enfrente e incorporar la imagen urbana y ferroviaria de la calle. “Al revés de lo que suele pasar, que se desea que la vidriera esté lo más pegado a la vereda para mayor exposición, aquí es ésta la que mete adentro del local”, sintetizó el arquitecto.