David Bonomi, winemaker con 30 años de experiencia

El reconocido crítico británico Tim Atkin, en su informe “Argentina 2020 Special Report” dedicado a los vinos de nuestro país distinguió con el título de “Enólogo del Año”
a David Bonomi, el Enólogo Jefe de Bodega Norton. Además, el Master Wine londinense le otorgó 99 puntos (el máximo puntaje de su informe 2020 para vinos de nuestro país) al “PerSe Uni del Bonnesant”, el vino de su propio proyecto familiar que Bonomi produce con su socio Edgardo del Pópolo-

-¿Qué significa para vos que un crítico como Tim Atkin te considere el “Enólogo del Año” de la Argentina?

-Cuando estaba abriendo el reporte de Tim Atkin, que realmente es llamativo todo el trabajo que hizo y la cantidad de páginas que estaba mostrando y su primera presentación, la verdad que me sorprendió y cuando llegué a la página donde elige las cosas más importantes como este reconocimiento, la verdad que fue emocionante. ¡Me sentí muy feliz! Me acordé de muchísimas cosas de las cuales uno ha transitado en los últimos 33 años haciendo vino, desde que salí de la escuela vitivinícola Don Bosco, la verdad que en un segundo uno puede mirar todo lo que pasó hacia atrás.

-¿Te sorprendió?

-Pero lo más excitante es realmente lo que viene a futuro, es decir la doble responsabilidad de poder seguir poniendo a la Argentina en el primer plano mundial, estamos en el radar de todas esas personas que quieren probar cada año un vino de Argentina, y de todos los mejores compradores de vinos del mundo. Y esa es la responsabilidad, la de seguir poniendo cada vez mejores vinos en cada una de esas botellas que nos representan, tanto en Argentina como en el mundo.

Silencioso y meticuloso, David Bonomi, Jefe de Enólogo de Bodega Norton, está obsesionado con la búsqueda de la excelencia en cada uno de los terruños donde trabaja.

-¿Y desde lo personal qué sentiste en ese momento?

-Fue especial, muy especial, una alegría, un verdadero mimo al alma. Y tiene algo que es que uno pone a veces la cara y la figura de estar liderando un equipo, porque sin un equipo esto no se podría haber logrado, ni en Norton, ni en PerSe. Es súper importante, así que logramos este reconocimiento porque hay un equipo, porque hay amigos, porque hay colegas, y porque realmente hay gente que a uno lo ayuda y cree en lo que hacemos.

-¿Háblame del proyecto PerSe con del Popolo y qué producción tienen?

-En PerSe es con mi amigo y socio Edgardo del Pópolo. El proyecto PerSe es una producción pequeña, producimos no más de 20.000 botellas por año en la cual dividimos un poco dos o tres etiquetas: PerSe, Volare, e Inseparable, unas 5000 de PerSe y unas 15.000 de Inseparable. Y eso es de una pequeña viña en Gualtallary (Tupungato) que tiene aproximadamente 4,2 hectáreas. Todo nuestro trabajo es manual y muy dedicada familiarmente. Es imposible separar este proyecto de nuestras vidas.

-¿Cómo se equilibra tu trabajo como Jefe de Enología de Norton con tus propios vinos?

-En relación a eso es un desafío muy fuerte, porque en los dos lugares uno quiere lo mejor. Nada más que el tamaño es lo que lo diferencia. Norton es un tamaño realmente muy grande y una responsabilidad tremenda hacer vinos para una bodega líder de la Argentina y también de la exportación, hoy estamos en 65 países y en los que uno no puede defraudar. Y paralelamente el doble desafío de hacer un proyecto netamente familiar, pequeño, de un lugar muy específico con un trabajo prácticamente artesanal, valorizando un lugar que nosotros queremos muchísimo. Es importantísimo entender que para hacer un gran vino, hay que probar otros grandes vinos que hicieron otros, y esa es la forma de comparar.

-¿Y con todo lo que significa Norton para la vitivinicultura de Argentina?

-El objetivo siempre sigue siendo el mismo. nada más que las herramientas son muy distintas. En Norton tengo un equipo. Tremenda la gente que trabaja en Bodega Norton, y rescató esta herencia siempre desde que la familia Swaroski se hizo cargo de la bodega por allá por el año 89 hasta ahora, siempre busco estar en todos lados, en cada una de las mesas de los argentinos, y en 65 países del mundo, tratando de satisfacer y ser un momento de alegría, por lo tanto desde lo personal la idea es tratar de estar detrás de cada una de esas botellas, con lo que algunos enófilos y amantes del vino buscan. Ese es el equilibrio, estar en las dos puntas con el mismo amor y cariño para tratar de hacer lo mejor.