Fotos IPV Entrga B° en San Martin
Periodista

A María Marta Ontanilla (34) parecen gustarle los desafíos. Si tuviera que encajar en algún estereotipo de lo que podría ser un presidente del IPV, no entra en ninguno ya que -si bien milita en el radicalismo y llegó al cargo de la mano de Rodolfo Suárez, quien primero le confió el área de vivienda en la Municipalidad de Ciudad- no fue una ferviente militante. Además, es joven y es mujer. La primera que preside el organismo desde que se creó hace 73 años.

Este último dato no es menor ya que en el sector de la construcción no abundan las personas del sexo femenino; aunque lo cierto es que ella admite haber sentido más reticencias por su juventud que por su género. Como sea, esta arquitecta que se define familiera y apasionada por su trabajo, se zambulló en el desafío de aportar al desarrollo de casas para los mendocinos y –como rasgo distintivo de su gestión- creó el laboratorio de vivienda.

– ¿Qué pudieron hacer este año en el que la pandemia se llevó parte del presupuesto?

– La prioridad fue no frenar lo que venía en ejecución ya que ni siquiera pudimos adjudicar las obras que ya estaban licitadas.

– ¿Se podrán hacer ahora?

– Sí. En total son 400 viviendas distribuidas en 17 barrios que están en todos los departamentos. En lo que va de la gestión entregamos 696 casas y tenemos 1465 en ejecución.

– ¿Cuál es el mayor obstáculo que ha encontrado, más allá del presupuesto y de la pandemia?

– Tiene que ver con las burocracias mismas de las administraciones. A partir del confinamiento, este año profundizamos la despapelización de los trámites así como la informatización de todos los procesos. Ojalá que la era digital pueda agilizar los procesos porque muchas veces las cosas se ven demoradas por problemas internos nuestros o, más bien, por burocracias que vienen instaladas desde hace años.

– ¿En qué se ha avanzado en este punto?

– Antes la atención al público era solo presencial, pero ahora hay número de wathsapp para ese así como turnos digitales y una app del IPV.

– ¿Y cuál su mayor desafío?

– En realidad son varios pero la idea es dejar una buena política de recupero de créditos. Para eso estamos trabajando en dos proyectos de ley. Uno de regularización dominial para escriturar las viviendas y otro para que se puedan cancelar los créditos que han quedado muy desactualizados y hoy tienen cuotas irrisorias. Eso va a impactar en la gestión de recupero de créditos con el fin de generar el círculo virtuoso que permita construir más. Vale aclarar que la cuota promedio hoy del IPV es de $7.000.

– ¿Y cómo se ha comportado la morosidad en estos meses?

– Producto de la pandemia ha aumentado y hoy estamos en 40% de morosidad, cuando solía ser de 35%.

– ¿Qué le dice el IPV a alguien de clase media que hoy quiere tener su casa y no llega?

– Estamos trabajando en un programa público privado para quienes tienen ahorros y pueden aportar un porcentaje. El objetivo es, de a poco, seguir creciendo en ese rango sin descuidar las viviendas de los que menos tienen.

– ¿Cuál es el objetivo del laboratorio de Vivienda?

– Para nosotros es un hito que también se demoró por la pandemia pero que ya arrancó con el fin de crear y medir diversos prototipos de viviendas que contemplen los nuevos sistemas de construcción en seco así como criterios de sustentabilidad energética. La idea es mejorarlos e incluirlos en las licitaciones. Además, se está haciendo un trabajo de planificación así como de estudio de tierras fiscales.